Por Maximiliano Díaz
12 julio, 2018

Algunos dicen que los chicos lo merecían, por insultar al funcionario mientras detenía a un adolescente. Otros consideran que la amenaza es “desmedida”.

Desgraciadamente, en los barrios más marginados, el relato de la delincuencia se esparce con rapidez y eficacia. Los delincuentes suelen ser sujetos del mismo lugar que no salen a robar a otros sectores. El propio barrio es un espacio de aprendizaje previo a la salida. La policía es odiada en todo el vecindario. Los niños crecen viendo mentones que se ponen contra el pavimento, manos en la espalda, y como las esposas atrapan a las muñecas. No es raro que ellos, los niños, piensen en la policía como los verdaderos distractores de la calma. “Si ellos no hubiesen venido”, pensarán algunos, “aquí no habría pasado nada”. Es normal si pensamos desde un lugar donde la inocencia y el crimen juegan papeles importantes para el desarrollo de la comunidad de la que se forma parte.

Teniendo estos antecedentes y esas consideraciones, no es raro pensar en lo que pasó en El Paso, Texas, en Estados Unidos, durante un operativo breve, usual, y también peligroso. En el vídeo, se puede ver a un agente sosteniendo la cabeza de un muchacho joven. Con la otra mano, sostiene su arma de servicio. Está rodeado de niños, todos hablan al unísono. Se alcanza a escuchar a uno diciendo “bullshit”. Las distancias entre ambos empiezan a acortarse. Los pequeños parecen una especie de legión. El policía (seguramente alegará haberse sentido intimidado si le preguntan) olvida por un momento al sujeto que tiene detenido, le quita la mano de la cabeza, y toma su arma con fuerza. Firme, apunta al grupo de niños. La reacción es inmediata: todos se hacen hacia atrás. Uno de ellos, de sudadera blanca y shorts, se pone de costado y eleva un brazo. Se defiende contra el arma. A pesar de su corta edad, sabe que si esa pistola se dispara, su hombro recibiendo el impacto será un sacrificio menor con respecto al resto de su cuerpo.

Youtube/Photography is not a Crime

Después de verlos retroceder, el agente vuelve a enfundar el arma a un costado de su cintura. Detrás del funcionario, hay un hombre con una cámara: el mismo que nos regala el registro mediante internet. Su nombre es Aj-King Stoner. Según él, la escena ocurrió el jueves 5 de julio. La policía habría recibido más de una llamada por un presunto allanamiento en un centro recreativo. Los culpables habrían sido un grupo de jóvenes. Cuando los policías se presentaron en el lugar, detuvieron a uno de ellos de inmediato. Entonces el grupo de niños, que miraba cómo sucedía todo desde afuera del recinto, comenzaron a increpar al hombre armado.

Youtube/Photography is not a Crime

Pero la escena no termina ahí. El hombre levanta la voz y exige que otros sujetos (unos que no alcanza a captar la cámara) se echen hacia atrás. Apenas desvía la mirada, los niños vuelven a gritarle cosas. Se alcanza a escuchar un “Fuck off” (Vete a la mierda). Los niños desvían la mirada hacia el otro lado de la calle, parecen llamar a alguien. El oficial pide refuerzos, pero apenas termina, vuelve a centrar la mirada en ellos. Pone la mano en su arma de servicio nuevamente, pero se habrá dado cuenta de que es una medida poco sensata. Los ignora y continúa apoyando la cabeza de su detenido contra la pared. Los niños comienzan a ganar más y más personalidad. El policía pone una mirada severa. Vuelve a hablar por su radio.

Parece ser que los niños ya no le temen. Ahora le gritan que es un hijo de puta y se acercan. Uno de los niños intenta tocar al muchacho detenido. Verá si acaso puede liberarlo. Entonces, se acaba la paciencia. El oficial recibe la ayuda de su compañero, y entre ambos toman al detenido, lo ponen de cara contra el piso y lo arrastran unos centímetros. Le cruzan las manos y comienzan a esposarlo. Nuevamente se escucha un insulto: “Hey, bitch” (Oye, perra) desde atrás. El segundo policía parece ser menos paciente. Mientras su compañero, que segundos atrás desenfundó su arma, esposa al muchacho, él saca su varilla y la extiende frente a los niños. Unas pequeñas miran impresionadas el arma de corto alcance. Saltan cuando la ven alargarse. El policía les grita que se vayan, empuja a una muchacha, y termina echando a los niños solo con su voz.

Youtube/Photography is not a Crime

Una chica intenta encararlo, pero él lo soluciona imponiéndose. Le grita que se vaya y la empuja. Ella le dice que no la toque, pero él no hace caso. Entonces, el mismo oficial se acerca hasta el camarógrafo. Intenta quitarle el celular, pero él le dice que solo está grabando. Finalmente, toma al joven que estaba esposado en el piso y lo pone contra el auto.

Youtube/Photography is not a Crime

Hasta ahí llega el vídeo.

A pesar de la agresividad (que algunos podrán considerar desmedida), no hubo heridos en el procedimiento. El menor que se ve esposado en el registro resultó detenido y, según se dice, también el hombre que grabó el vídeo. Ahora, las redes sociales tienen los ojos puestos sobre la forma de actuar del policía quien, de momento, ha sido relegado a tareas de oficina. Mientras tanto, el Departamento de Policía se ha decidido a investigar la situación.

Puedes ver el vídeo completo aquí:

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