Por Alex Miranda
5 junio, 2018

Se dice que más de 400 personas continúan desaparecidas luego de la violenta erupción.

Desde la erupción del Volcán de Fuego en Guatemala el pasado domingo, se cuentan ya 69 fallecidos hasta el momento, algunos poblados enterrados en la ceniza y un gran cantidad de gente desaparecida que está incomunicada. Pero entre tanta mala noticia para los habitantes de Guatemala hay algunas historias que hablan de la suerte de algunos de los afectados, incluso de los más pequeños.

Y es que en las labores de búsqueda que la Policía Nacional Civil estaba haciendo en la ciudad de Escuintla en la provincia de San Miguel de los Lotes, encontraron entre los escombros de una casa a una bebé sana y salva. Esta provincia es una de las más afectadas por la erupción del Volcán de Fuego, que hizo erupción el pasado fin de semana en la que -según expertos-, es la explosión más violenta que este volcán tiene en 40 años, la mayoría de los muertos y desaparecidos son del sector, por lo que encontrar a la bebé viva habla de una suerte tremenda.

EFE
Policía Nacional Civil Guatemala

El momento del rescate fue captado en un video que se viralizó por redes sociales al ser compartido por la cuenta de Twitter oficial de la Policía Nacional Civil de Guatemala, junto a un mensaje que dice: “De esta manera nuestros valientes elementos de Policía Nacional Civil rescatan a una bebé, luego que el Volcán de Fuego hiciera erupción”. En el video se puede ver a un miembro de la policía trepando una escalera con la pequeña en sus brazos, envuelta en una manta rosada y, al parecer, sin ver afectada su salud.

A su vez, el policía que graba el momento no puede evitar decir “ay, tan chula, mi niña, por Dios”, mientras es rescatada. Puedes ver el video a continuación:

La Pompeya de Guatemala

Al momento de escribir la nota, se continúa con las labores de rescate en Escuintla y San Miguel de los Lotes, donde hay unas 400 personas desaparecidas de las que aún no se sabe su paradero. Edwin Pitán es corresponsal de Prensa Libre y visitó el lunes Los Lotes, donde aun hay unas 100 personas desaparecidas. “Prácticamente lo que hemos visto es la Pompeya de Guatemala. “Hay comunidades soterradas, hemos visto cadáveres calcinados, varios niños… hay familiares muy preocupados, llorando, y gente incluso metiéndose al lugar por su propia cuenta, con palas y palos para rescatar cadáveres”.

En un escenario así es que las historias de sobrevivientes fortuitos hacen bien para mantener la fe.

Policía Nacional Civil Guatemala
Policía Nacional Civil Guatemala

El mayor problema de los rescatistas es la ceniza que recubre la mayoría de los poblados. Según Pitán, “cuando yo ingresé había piedras calientes y de algunas casas salía humo. Todavía se siente el vapor caliente de la expulsión de ceniza y de lava”, e incluso llegó a contar cómo un periodista pisó mal y terminó con su pie en un charco de lava que no se veía, por lo que tuvo que ser evacuado.

Hay gente que no pudo escapar debido a la ubicación de sus casas, que queda más alejado de la calle, por la parte trasera del pueblo, que es por donde llegó la lava. Blanca Reyes, pobladora del lugar, se encontraba visitando a un vecino, cosa que le permitió escapar de la misma. Su vecino de enfrente está dentro de la lista de víctimas fatales. Al igual que la bebé, la suerte jugó un papel importante en su salvación, pero lamentablemente dos de sus sobrinas permanecen desaparecidas y ahora el trabajo es encontrarlas. 

Policía Nacional Civil Guatemala

“Argumentan que, para ellos -los pobladores-, que el volcán erupcione es como que llueva. La diferencia es que en esta ocasión la actividad fue muy prolongada y eso hizo que se llenaran de lava unas cuencas que funcionan como si fueran presas naturales, que evitan que los flujos alcancen a las comunidades”, explica Javier Lainfiesta, otro periodista de Prensa Libre que ha estado trabajando en el lugar desde temprano. Si bien explica que para los lugareños la actividad volcánica es normal y están preparados, esta vez también hubo dos mini erupciones que lograron llenar los fosos donde normalmente queda la lava cuando cae, impidiendo alcanzar los pueblos. Esta vez todo pasó tan rápido que nadie tuvo tiempo de actuar.

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