Por Teresa Donoso
22 diciembre, 2016

«No me importaba herir a los demás, no me importaba nada. No tenía a nadie a mi lado, ni a mi familia, en ese punto”.

Dejah Hall tiene 26 años y lleva casi una década de su vida luchando contra la adicción. Según lo que ella misma le aseguró al Daily Mail, todo comenzó cuando tenía apenas 17 años y se hizo adicta a los analgésicos. Lentamente la adicción comenzó a progresar y de los analgésicos pasó a consumir heroína y metanfetaminas. Así fue como todo comenzó:

Dejah Hall

“Estaba en una fiesta con una amiga y fue allí donde tomé pastillas por primera vez. Me sentía agobiada y tenía problemas en casa. Desde allí todo comenzó a ponerse peor”.

La chica llegó a consumir cerca de seis píldoras al día hasta que llegó al punto en el que se dio cuenta que debía parar. Habían pasado tres años y ya tenía 20.

Comenzó a ir a una clínica de rehabilitación pero justo en ese período la mejor amiga de su madre murió. A la clínica se debe asistir cada día y ella faltó tres días seguidos debido a la tragedia. Le dijeron que no podría volver más porque había perdido tres dosis. Hall decidió probar suerte y hacerlo sola, dejando de consumir todo tipo de sustancias adictivas. Lo que no esperaba es que los efectos de la abstinencia fueran tan horribles como lo fueron:

“Los efectos de la abstinencia fueron horribles y después de ocho días estaba totalmente debilitada físicamente, no podía mover las manos, vomitaba constantemente”.

Fue tan terrible, que volvió a consumir para acabar con los efectos secundarios. Parecía que Hall no lograría parar y que nunca llegaría a rehabilitarse.

“Era un monstruo en todos los sentidos. No me importaba herir a los demás, no me importaba nada. No tenía a nadie a mi lado, ni a mi familia, en ese punto”.

Sin embargo, una conversación con su abuelo en diciembre de 2012, quien en ese momento se encontraba en su lecho de muerte, lo cambió todo para siempre.

Dejah Hall

“Fui a verlo, era su cumpleaños. Le di un abrazo y le dije que lo amaba. Él se sentó en su silla de ruedas, me miró y me dijo que lo estaba hiriendo”.

Fue allí que decidió que las cosas tenían que cambiar y que no seguiría siendo la adicta en la que se había convertido. En su cuenta personal de Facebook se decidió a publicar estas fotos que muestran un claro antes y después para celebrar que han pasado cuatro años desde que decidió rehabilitarse. En esa ocasión, Hall acababa de ser arrestada y había tocado fondo.

“Es una coincidencia, pero ese fue el día exacto en el que finalmente me entregué a las manos de Dios”.

Dejah Hall

«Hoy se cumplen cuatro años desde que dejé de consumir heroína y metanfetaminas. En la foto de la derecha [se refiere a la fotografía donde se la ve en su peor momento] soy yo en el punto más alto de mi adicción. Me inyectaba y cada vez se fue poniendo peor. Finalmente me arrestaron el 6 de diciembre del 2012 y coincide con que ese fue el día en el que finalmente me puse en las manos de Dios. Con la ayuda de Dios estoy terminando mi licenciatura y espero algún día ser una ministra de fe en prisión. Tengo una hermosa hija de 18 meses y todos los días le doy gracias a Dios que ya no estoy donde estaba. #Rehabilitarse es #Posible».

Su abuelo murió dos semanas después de que ella fuera liberada de la cárcel, algo que sólo sirvió para fortalecer aún más sus deseos de rehabilitarse y tener una nueva vida.

Así se ve ahora:

Dejah Hall

Actualmente es madre de una pequeña niña y también tiene un rol activo en su iglesia. Ha vuelto a retomar la relación con su familia y hoy en día son muy unidos. Ella asegura que ya no siente deseos de tomar drogas porque se dio cuenta que hacerlo sólo significa herir a quienes amas:

Dejah Hall

“Ya no deseo tomar drogas, ya no me junto con ese tipo de gente. A la gente que consume esas drogas no les importa nada, no les importa herir a los demás”.

¿Qué te parece su valiente historia?

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