Pascuala creció en un pueblo de Chiapas, México, donde le enseñaron que “las mujeres casadas deben soportarlo todo”.

Pascuala Vázquez Hernández estaba muy enamorada de su novio de adolescencia cuando decidieron casarse y formar juntos una familia. Con ese gran paso comenzarían una nueva vida en donde se prometieron amarse y cuidarse por difícil que fuera el camino. Ella se entregó por completo porque realmente esperaba un futuro lleno de felicidad.

Pero su esposo escondía una agresiva faceta que Pascuala nunca había visto.

Unión de Mujeres Tejedoras de Zinacantán

Una vez casados, pronto comenzaron los maltratos: insultos y golpes eran el pan de cada día. Tenían un bebé de 6 meses y Pascuala estaba muy angustiada porque no tenía idea de lo que pasaría con su matrimonio y con su futuro.

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Vivían en un pueblo en donde es mal visto que una mujer sea madre soltera. Además había crecido con la idea de que “las mujeres casadas deben soportarlo todo”. Pero ella estaba en contra de esa retrógrada concepción.

Llena de valor y coraje, no soportó más el machismo de su esposo y comenzó a hacer una vida independiente.

Unión de Mujeres Tejedoras de Zinacantán
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Pascuala unió fuerzas con otras mujeres víctimas del maltrato y juntas decidieron comenzar a escribir una historia llena de colores.

Así fundaron la Unión de Mujeres Tejedoras de Zinacantán, en Chiapas, México, con la firme idea de continuar con la cabeza en alto y “tejer” un cálido futuro para ellas y sus hijos. Hacer artesanías fue el ungüento que su adolorido corazón necesitaba.

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La mayoría de las 12 mujeres que integran el grupo artesanal sufrieron violencia doméstica pero decidieron detenerla.

Cada una de ellas tienen entre 3 y 4 hijos y dedican su tiempo a crear típicos bordados y tejidos mexicanos en telares, para luego ponerlos a la venta.

Unión de Mujeres Tejedoras de Zinacantán
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Sus coloridas y bellas creaciones incluyen bolsas, colchas, ropa y están a la venta en la tienda que inauguraron al lado del taller.

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La iniciativa de Pascuala fue la luz que alumbró su vida y la de otras mujeres maltratadas.

¿Qué te pareció la admirable historia de Pascuala?

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