Por Daniela Morano
11 febrero, 2019

«Por fin tengo el ardiente cuerpo que siempre quise… ya que fui cremada», dijo.

Hay personas quienes sin importar la edad, mantienen su sentido del humor toda la vida. Nada puede amargarlos ni hacerlos sentir como que no son capaces de todo, y es así como se ganan el corazón de todos quienes los rodean, con buena actitud y optimismo. Así es como vivió Sybil Marie Hicks toda su vida.

La mujer canadiense de 82 años falleció la semana pasada y sabía muy bien que le quedaba poco tiempo en esta tierra. Por eso, junto a sus dos hijos, escribió su propio obituario, el que no estuvo exento de su clásico sentido del humor de la caracterizó toda su vida.

Reynolds Funeral Home

«Me duele admitirlo pero… yo, la Señora Ron Hicks de de Baysville, he fallecido. Fue en paz junto a mi hija mayor, Brenda, a mi lado, el pasado 2 de febrero del 2019 a las 8.20am», parte la carta publicada en The Hamilton Spectator.

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«Dejo atrás a mi amado esposo, Ron Hicks, a quien solía referirme de forma afectuosa como mi ‘patán. También dejo atrás a mis hijos a quienes he tolerado durante años: Bob (con Carol) mi hijo mayor y mi favorito. Brian (con Ginette) quien era un fanático de las galletas Oreo, Brenda ‘Hazel’ quien siempre corría a limpiar los baños cuando le avisábamos que iríamos a visitarla. Barbara (con Gordon) la siempre Señorita Perfecta y finalmente al bebé Bruce, quien no podía comer sopa de pavo casera porque no quería ver huesos mientras comía», continúa.

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«Extrañaré ver a mis nietos más dulces: Caitlin, Megan, Joel, Issac, Mason, Rachel, Annie, Emma, ​​Harrison, Clark, Choe, Orion y Griffin; quienes se convertirán en las increíbles personas que están destinadas a ser.

Me gradué de la escuela Waterdown High School con honores vistiendo sandalias brillantes. Luego me gradué del Hospital de Enfermeras Hamilton General en 1957- la MEJOR clase.

En 1972 Ron y yo tomamos nuestro coche y nos fuimos al norte para atender una compañia de buses en Baysville, Ontario durante más de 20 años. Fui horticultora, miembro del Eastern Star y del club Lion’s de Baysville.

Por fin tengo el ardiente cuerpo que siempre quise… ya que fui cremada.

Por favor vengan a despedirse y celebrar mi maravillosa vida con mi esposo y su amiga Dorothy quien está cuidando de este patán.

Para quienes se preguntan quién me ayudó a escribir esto… no fue mi esposo, ni mi hijo mayor, ni mi hijo menor…

Gracias por compartir su vida conmigo».

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La mención de una tal Dorothy generó sospechas pero el sitio Daily Mail confirmó que se trataría de una cuidadora que hace años se hace cargo de ambos.

 

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