Por Daniela Morano
10 octubre, 2017

Un grupo de niños eran sospechosos.

Una familia estaba de vacaciones en las playas de Newport en California. La estaban pasando bien hasta que uno de ellos notó algo extraño. Una mujer estaba gritando, corriendo de un lado a otro. Su hijo de tres años había desaparecido. Menos mal Jesse Martin, de 35 años, decidió actuar cuando vio que nadie más le prestaba atención a la mujer.

“Habían alrededor de 50 personas, y ninguna se paraba a ayudarla. Era muy raro,” le dijo Martin a USA Today. Le dijo a sus tíos, Stuart y Steve Frost, de 50 años, que debían ayudarla.

USA Today

Los tres junto a la mujer buscaron y buscaron al niño. Lograron juntar a 30 personas para que los ayudaran. La madre sólo les había dicho que llevaba shorts azules, y nada más, por lo que se hizo aún más difícil poder reconocerlo de lejos.

Luego vieron un grupo de niños jugando justo donde ella había visto a su hijo por última vez. Jesse pensó lo peor: quizás el niño había sido enterrado por este grupo de niños. Se acercaron y les pidieron que se quitaran.

Istock

“Tras cavar un rato, lo sentí allí abajo. Estaba gris de tanta arena. Estaba muerto. Lo sacamos y la madre estaba ahí, junto a nosotros”.

No tenían esperanzas pero le hicieron resucitación cardiopulmonar de todas maneras. Y casi como un milagro, revivió.

“Una de las cosas más maravillosas de esta historia es que, ese día más tarde, la familia se acercó y nos mostró una foto de él sonriendo y bien. Fue un milagro”.

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