Por Monserrat Del Pino
15 marzo, 2017

Luego de 30 años, el juez emitió su condena.

En 1987, James Bigby había salido hace 10 días de un hospital psiquiátrico luego de someterse a tratamiento de electroshock para curar su esquizofrenia. Pero esa noche buena antes de navidad algo salió mal y el hombre decidió asesinar a su mejor amigo y al bebé pequeño de este. 30 años después, le dieron la inyección letal en el estado de Texas, Estados Unidos. 

Según lo informado por el Daily Mail, Bigby y su amigo Michael Trekell de 26 años, se encontraban viendo televisión cuando el primero sacó un arma y le disparó. Luego fue donde su bebé, el pequeño Jason, y trató de asfixiarlo con papel celofán. Cuando esto no resultó, lo ahogo en el lavamanos.

Bigby hace 30 años/AP

Bigby luego le disparó a dos amigos más y finalmente arrestado esa misma noche en un motel. Y luego de 30 años, y varias apelaciones, un juez decidió no acoger su recurso en el que su abogado pedía que no se le aplicara la pena de muerte por su enfermedad mental. Así, el hombre fue asesinado en prisión a través de una inyección letal.

Bigby antes de su muerte/AP

Antes de su muerte, su abogado afirmó que Bigby ya estaba cansado y se encontraba preparado para morir por los crímenes que había cometido. Y en su última declaración afirmó a la familia del fallecido estar profundamente arrepentido por lo que había hecho.

“Lo siento, lo siento. Solo espero que mi muerte les traiga paz y un cierre”.

Prisión donde se encontraba Bigby/ Bureau of Prisons

El hombre es el cuarto en ser ejecutado bajo la pena de muerte en Texas este año, y no se fue sin controversia, ya que muchos creen que deberían haberlo encerrado de por vida, pero no darle la inyección debido a su vulnerable situación en el momento del homicidio.

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