Por Antonio Rosselot
7 noviembre, 2017

Esta es una clase para aprender a valorar lo que uno tiene, por poco que sea.

En los países latinoamericanos, celebrar los quince años de vida es una costumbre bastante arraigada. Es esa primera instancia en donde podrás vestirte de gala y sacar a relucir tus mejores poses, mientras todos tus otros amigos y amigas adolescentes te miran sin cesar. Pero claro, una fiesta de quince años no es para cualquiera.

La fotógrafa Anna Boyiazis decidió viajar a Cuba para retratar los esperados quinces de una chica llamada Daislemis, oriunda de Guantánamo. La chica vive en una situación precaria, pero aún así su familia se esmeró para hacerle un regalo en su fecha especial.

Daislemis (15) juega con la muñeca que le regaló su madre. (Anna Boyiazis)

Llama la atención lo sencilla de la celebración: Daislemis comparte básicamente con su familia, va al río para refrescarse, posa para las fotos de rigor. Se ve a una chica que no magnifica lo que le tocó, y que valora esas cosas sencillas que para nosotros podrían parecer pequeñas.

Daislemis recibe un pequeño ramo de rosas de uno de sus amigos. (Anna Boyiazis)

Si bien, como mencionábamos antes, la tradición de los “quinces” es bastante común, generalmente no deja de ser un sinónimo de derroche y lujo excesivo. Las referencias que tenemos nosotros como latinos son los programas de TV norteamericanos, en donde a las chicas y chicos les regalan autos de lujo y una fiesta que más bien parece celebración de boda.

Daislemis comparte con sus amigos en la playa de Guantánamo. (Anna Boyiazis)

Por eso mismo, debemos preguntarnos: ¿Es necesario asociar lo material a esta etapa de la vida? ¿Son de verdad útiles nuestros referentes para este propósito? ¿Se puede encontrar un real sentido en gastar dinero? Dejo las preguntas planteadas, y también el resto de las fotos:

Daislemis, su primo Ever (12) y su hermano Pocholo (26) revisan la sesión de fotos de la quinceañera. (Anna Boyiazis)

Daislemis posa para un retrato con Pablo, su padre. El hombre falleció en septiembre de 2016. (Anna Boyiazis)

Daislemis se relaja junto con amigas en el río Duaba. (Anna Boyiazis)

Daislemis comparte una hamaca con su perra Dichosa y su madre, Daimy. (Anna Boyiazis)

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