Más de 30 personas se vieron afectadas y algunos incluso perdieron la visión.

Relacionarse con los demás no siempre es fácil, en especial cuando pasamos días y semanas compartiendo con personas que no son de nuestro total agrado pero por trabajo, debemos hacerlo. Por eso, resulta mucho más sencillo tomarse como algo personal algún problema con determinada persona, hervir de ira por dentro y desearle lo peor. Sin embargo, esa no es la manera correcta de reaccionar.

Y este hombre, al parecer no lo tenía para nada claro.

Vlad Sulga es un ruso que vive en Taganrog, y por estos días no está pasando por un buen momento, pues es sospechoso de haber envenenado a 30 de sus compañeros de trabajo.

MASH

Resulta que el hombre, luego de tener un gran conflicto con uno de sus colegas debido a un accidente de tránsito, no soportó su furia y estaba decidido a cobrar venganza. Sin embargo jamás imaginó que su plan le traería horribles consecuencias para su vida y terminaría privado de libertad.

Apenas volvió al centro de aviación de Bériev, donde es empleado, echó talio -un mental muy tóxico- en un garrafón de agua potable de su oficina, para que su compañero de trabajo, con quien había tenido el altercado antes, lo bebiera y se envenenara. Pero como resultado, más de 30 personas consumieron el metal y debieron ser atendidas de urgencia, según informó Mash.

Muchos perdieron el pelo e incluso algunos sufrieron pérdida de visión. 

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Por el incidente, además varias mujeres se vieron afectadas y les prohibieron tener hijos durante los próximos años, hasta que estén completamente recuperadas.

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Vlad, por el momento, continuará detenido hasta que termine la investigación.

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