Isobel y Abigail comenzaron a demostrarle al mundo lo valientes, independientes y fuertes que son.

La luz y calor que había en los corazones de papá Matt y mamá Jodi se terminó cuando a sus gemelas les diagnosticaron el síndrome de Down tan sólo tres semanas después de su nacimiento. Su mayor preocupación fue al pensar que no podrían realizarse como seres humanos conforme fueran creciendo. Después se dieron cuenta de su ignorancia y de lo equivocados que estaban.

Es un pensamiento muy común entre los padres de niños y niñas con el síndrome de Down.

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Había mucha confusión en sus mentes y no sabían cómo reaccionar. Vivían en la incertidumbre hasta que las niñas Isobel y Abigail comenzaron a demostrarles lo valientes, independientes y fuertes que son.

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Sus temores se disiparon cuando las pequeñas pudieron asistir a una escuela básica regular, y no de educación especial, tal y como mamá y papá lo habían estado suponiendo. ¡Son el orgullo de su familia!

En su nueva escuela, Isobel y Abigail tienen al mejor protector: Finlay, su hermano mayor, de 6 años.

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“Al enviarlas a una escuela regular las obligamos a tener éxito como cualquiera de nosotros, pero no estamos ciegos al hecho de que tienen luchar”.

-Jodi y Matt-

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Con el tiempo, mamá y papá se dieron cuenta del poco conocimiento que tenían acerca del síndrome de Down. También supieron que las gemelas no eran muy diferentes a Finlay, sólo que les tomaría mayor tiempo hacer las cosas pero son igual de capaces.

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Mamá Jodi y papá Matt hoy se dedican a promover y hacer conciencia acerca de las capacidades que tienen los niños y niñas con síndrome de Down. Quieren acabar con la ceguera en la que alguna vez ellos estuvieron sumergidos.

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¡Feliz primer día de escuela, Isobel y Abigail!

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