Por Camila Cáceres
29 marzo, 2017

No sabemos a quién creerle: ¿Al abogado? ¿Al juez? ¿A los testigos?

El 9 de marzo el abogado Stephen Gutierrez tuvo un pésimo, terrible, MUY MAL día. Su cliente, Claude Charles, de 48 años, había sido acusado de prenderle fuego a su auto en el sur de Miami. Gutierrez estaba tratando de convencer al jurado que se habría tratado de un caso de combustión espontánea por factores externos, cuando el mismo fenómeno pareció replicarse en su trasero.

Hablo en serio: Empezó a salir humo de su pantalón.

El abogado se apresuró a dejar la sala, mientras el juez declaraba un receso sin necesitar explicar razones. Se volvieron a encontrar menos de una hora después, con Gutierrez ileso.

 Trató de explicar que se habría tratado de una falla en su cigarro electrónico. Sin embargo, mientras él trataba de, ya saben, no morir calcinado, el jurado había decidido que habría sido un fallido y peligroso intento por convencerlos sobre la combustión espontánea y no oyeron razones.

Claude Charles fue declarado culpable de incendiar su auto y ahora su abogado está siendo investigado por arriesgar a la Corte.

Su cigarro electrónico fue requisado por la policía.

“Fue surreal”, describió un testigo. Otro agregó: “Muchas personas podrían haber resultado heridas”.

No es la primera vez que un cigarro electrónico provoca este tipo de incidentes, pero la coincidencia fue un poco increíble. 

¿Qué crees tú?

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