Por Maximiliano Díaz
13 noviembre, 2017

El pequeño de casi 30 kilos es un enigma médico.

Luis Manuel Gonzales es un bebé como cualquier otro: a sus diez meses, balbucea cosas que nadie entiende, y toca cualquier cosa que se le acerque. Pero tiene una notoria diferencia con los otros niños: pesa 28 kilogramos, convirtiéndolo en el candidato número 1 a ser el niño más gordo del mundo. Su madre revela que ella teme que todo el peso que ha ganado, sea solamente por tener “muy buena leche materna”.

Los doctores no tienen idea de cómo Luis Manuel ha llegado a ser tan enorme. Al nacer, pesaba 3.5 kilogramos, un peso promedio para un niño. Era, incluso, el mismo peso que su hermano mayor Mario, quien ahora tiene 3 años, pero ha sido completamente superado en tamaño por el pequeño Luis Manuel.

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 A sus dos años de edad, el bebé ya pesaba 10 kilos, y en menos de un año, ya había subido 8 kilos más. crece a un ritmo realmente alarmante.

El nombre de su madre es Isabel Pantoja, tiene 24 años y está casada con Mario Gonzales. Ellos crearon una página de Facebook que ha abierto una cuenta bancaria para que la gente done dinero para el tratamiento médico de Luis Manuel. 

Su padre trabaja en una planta de jugos, y gana cerca de 3,700 pesos mexicanos al mes.

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Cuando entrevistaron a Isabel en la pequeña casa de cemento sin pintar, donde la familia vive en Tecoman, ella aseguró

Pensé que era porque tenía muy buena leche de pecho.

Así, la pareja comenzó a tomar turnos para llevarlo al hospital en una decrépita carreola para sus exámenes de sangre diarios.

Al preguntarle a su padre por el asunto, dijo,

Duele ver a las enfermeras buscar a lo largo de toda la grasa en su brazo para poder encontrar una vena.

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Los padres de Luis Manuel pasaron el susto de sus vidas cuando un pediatra les dijo que el niño podría necesitar una serie de inyecciones hormonales que cuestan cerca de 10,500 pesos mexicanos cada una.

Y a pesar de los montones de estudios y exámenes, nadie logra dar con qué es lo que anda mal con este bebé.

Una de las hipótesis principales, es que pueda padecer del síndrome de Prader-Willi, una condición genética en la que los niños tienen un apetito insaciable y músculos muy débiles, también puede causar problemas al corazón, y retrasar el desarrollo del cerebro y los genitales.

Pero no es muy seguro que sufra de ese síndrome, ya que el niño no tiene un apetito voraz, ni siente deseos de comer siempre.

Su madre, preocupada, recuerda que a los dos meses, ya tenía que vestir al pequeño con ropa para 2 o 3 años de edad. Y que, para el día de su primera vacuna, ya pesaba 10 kilos.

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Ahora debe ir al hospital cuatro veces a la semana por sus exámenes.

Un día su carreola simplemente colapsó debido al peso del niño.

Luis Manuel no puede caminar ni gatear, solo estar sentado. Y Pantoja ya casi no puede cargarlo en sus brazos

Pero aún hay esperanza. Silvia Orozco, una cirujana especializada en nutrición, contactó a la familia y examinó al niño.

Concluyó que su vida puede estar en peligro, pero está esperando los resultados de un examen de tejido que envió a los Estados Unidos.

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Orozco dijo que, más que del síndrome de Prader-Willy, su problema podría ser otro: es probable que durante su embarazo, la madre haya tenido una dieta baja en ciertos nutrientes, y esto haya ocasionado que el metabolismo del bebé estuviese por debajo de lo normal.

Si esto fuese cierto, el pronóstico es alentador, aunque podría incluir las carísimas inyecciones de hormonas.

Como muchos saben, México es el país con más obesidad y diabetes infantil en el mundo, y el pequeño Gonzalez es un ejemplo extremo de esa vergonzosa distinción.

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