Por Daniela Morano
14 julio, 2017

Lo que tiene escrito puede ser muy violento para algunos.

Mark Cropp, un padre de 19 años, decidió tatuarse mientras se encontraba borracho en una prisión de Nueva Zelanda el año pasado. El tatuaje, que cubre la mitad de su cara, dice “DEVAST8” un juego de palabras para decir “devastado”. Tras cumplir sus dos años de sentencia en prisión por asaltar a mano armada un local, se percató de que ese enorme tatuaje no había sido una muy buena idea.

Esta semana subió a su cuenta de Facebook un post quejándose de que no podía encontrar trabajo y cuidar de su pequeña hija. “Oigan quiero trabajar pero hay algo que me lo impide y eso es el tatuaje en mi cara. Cualquier lugar que me acepte, yo voy,” escribió.

Pero según le contó al NZ Herald, la gran mayoría de los empleadores se han rehusado a darle un trabajo sólo por el tatuaje que lleva en su cara. “Uno de ellos me dijo, ‘No te contrataría con eso en tu cara, ni siquiera te miraría dos veces'”.

Facebook Mark Cropp

Otros simplemente se han reído de él. “Estaba cansado de ser juzgado por mi tatuaje…por eso tomé la decisión de subir esto a Facebook, para decir que soy un ser humano normal, no tienen que juzgarme por como me veo”.

Cropp además estaba sentenciado a prisión desde el 2015 por amenazar con un cuchillo a un turista que se arrepintió de comprarle marihuana falsa. Cuando ingresó a prisión, quedó en la misma celda que su hermano, quien lo convenció de tatuarse.

Facebook Mark Cropp

Ahora insiste en que “DEVAST8” es su apodo y no está relacionado a una pandilla.