Por Francisco Armanet
29 diciembre, 2017

«Es grave», dijo el policía de turno. ¡Es horrible!

Los niños creen que sólo los asesinos en serie pueden quedar bajo arresto. Pero lo cierto es que las mentes perversas tienen cientos de matices y que la ley, tan prolija y categórica como es, les pisa los talones y no jamás da mucho margen de error. Ahora, así como las cárceles son ‘hogar’ para homicidas, abusadores, criminales de lesa humanidad y un montón de otras terribles atrocidades que sólo el ser humano es capaz llevar a cabo, también existe un curioso grupo de personas que, sin haber hecho nada aparentemente grave, son condenados a pasar un tiempo tras las barras. Algo similar a esto fue lo que ocurrió al interior de una peluquería situada en Madison, Wisconsin.

El local se llama Ruby’s Salon y recibe a todo tipo de clientes; hombres, mujeres, niños y ancianos. Es un lugar conocido en la ciudad por los excelentes profesionales que allí trabajan y lleva más de 20 años atendiendo gente.

Uno de sus peluqueros, sin embargo, echó por la borda todo el trabajo que Ruby’s Salon había hecho para conseguir esa reputación.

Conoce a Khaled A. Shabani, un estilista de 46 años que creyó ser el «Joven Manos de Tijera».

DANE COUNTY JAIL

El tipo trabajaba tranquilamente cuando un cliente que supuestamente nunca antes había visto, entró a la peluquería pidiendo un corte de pelo. Quería que le rebajaran los costados y mantuvieran el centro del mismo largo. Era algo simple y Khaled lo había hecho cientos de veces antes. Sin embargo, algo ocurrió dentro de él que le impidió seguir una simple instrucción y terminó dejando un enorme desastre. Tanto así que fue detenido por la Policía de Madison y pasó varios días en la cárcel del Condado de Dane.

Parece mentira, pero no lo es.

Khaled y el cliente habían conversado al menos 10 minutos y, según testigos, ninguno dio señales de molestia o algo parecido. Sin embargo, en lo que fue una inexplicable pérdida de control, Khaled pasó la máquina de rasurar por el centro de la cabeza de su cliente, y todo cambió radicalmente.

Este fue el poco atractivo resultado.

DANE COUNTY JAIL

En el extraño ataque, Khaled también pasó a llevar la oreja del cliente con la rasuradora. Según él no fue algo voluntario, pero poco más tarde la policía usaría ese detalle para detener al peluquero y arrestarlo por lesiones leves ocasionadas utilizando un elemento cortopunzante. 

El oficial de turno Joel DeSpain señaló que «si bien no es posible arrestar a alguien por cortarle el pelo de la manera que sea a otra persona, la herida en la oreja del afecto muestra que el daño fue evidentemente intencional».

Además, el policía dijo que el cliente estaba muy afectado ya que «quedó luciendo como Larry de Los Tres Chiflados».

Nada mal, ¿o sí?

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