Por María Noriega
22 junio, 2017

¿Alguna vez se han preguntado qué se siente hablar en inglés en un país latino? Yo sí, y por eso decidí ver qué pasa cuando uno habla en otro idioma.

Chile es un país con un nivel muy bajo de inglés. Según un estudio publicado por Education First (EF) a fines de 2016 sobre el nivel de inglés de adultos en todo el mundo, el país se ubica en el puesto número 42 de 72 países incluidos en este estudio.

Por eso, siempre he querido saber qué se siente ser una persona de habla inglesa en Chile, y cómo es tratada en los espacios públicos. Para descubrirlo, fui al mall un domingo en la tarde y hablé solamente en inglés. Para no ir sola, me acompañó mi hermana, quien también habla inglés, y me siguió la corriente.

Lo primero que hicimos fue ir a comprar las entradas para el cine. Bueno, lo que hice en verdad, porque a mi hermana le dio vergüenza. Llegué a la caja y el joven que estaba atendiendo me saluda amablemente y me pregunta qué película es la que voy a ver. Yo le respondí “I need two tickets for La La Land” (necesito dos entradas para La La Land). En ese momento vi el terror en su cara.

Intentó disimularlo con una sonrisa, pero igual se notaba que no se esperaba eso y que lo tomé por sorpresa. Se acercó al compañero que estaba en la caja del lado y le pidió que le ayudara porque él no entendía nada de inglés. Ambos tenían cara de nervios, pero siguieron atendiéndome de manera amable. Nuestro encuentro fue algo así:

─ Hour? Six and a half past…  Six and… ─ dijo uno de los dos, pregúntandome la función que quería.

─ Yes, six thirty ─ le respondo. Por un segundo pusieron cara de alivio, creo yo que fue porque se dieron cuenta que nos estábamos entendiendo.

─ Six thirty, ok… you have premium card? o BCI card? ─ me preguntó.

─ No…─ En realidad sí tengo tarjeta premium, pero sería demasiado sospechoso que fuera extranjera y tuviera, así que tuve que mentir.

─ What seats? ─ preguntó mientras apuntaba a la pantalla que se encuentra frente a la caja para que eligiera mis asientos. ─the yellow are selected, the green are free and the screen is here ─

─ Ok, I want seats G11 and G12 please.

─ What? ─me preguntó.

─ G11 and G12 ─ repito, mientras hago el gesto de una “G” con mis manos.

─ This are the G11 and G12 ─ me dice mientras yo miro que en la pantalla están marcados otros asientos.

─ No, that’s L20 and L21.

─ This are the G11 and G12 ─ repite, sin entender mucho a lo que me refiero.

─ The screen shows the L20 and L21 as marked… ─ mientras digo eso, uno de los dos mueve la pantalla para poder verla. Después de un par de segundos, le dice al otro “se quedó pegada”. Vuelven a poner bien la pantalla que da hacia los clientes, mientras miran la pantalla de la caja.

─ Ok. G11 y G12. You want this? ─ pregunta, señalando unos envases de promoción de palomitas de maíz y bebidas.

─ No, thank you

─ Ok, it’s nine thousand pesos ─ me dice. Yo le muestro la tarjeta con la que voy a pagar y me dice ─ Debit?

─Yes

─ Green, password, green ─ me explica mientras me entrega la máquina para pagar. Yo pago, recibo las entradas, la boleta y mi tarjeta.─ Thank you─ les digo, mientras guardo todo y me voy.

Mientras me alejo, me doy vuelta para mirarlos, y noto que están conversando con cara de “qué acaba de pasar?!”

Después de esto, fuimos a comprar unas bebidas para poder entrar al cine (ups, sé que uno no debería hacer eso pero es que es tan caro dentro del cine!). Hice la fila, y cuando llegué a la caja, la persona me saludó y preguntó qué quería. Yo le respondí “two diet pepsi”. Me miró un poco desconcertado, obviamente no se esperaba a alguien que hablara en inglés. Pero como igual era fácil de entender, se dio vuelta, agarró las dos bebidas y me las pasó. “Mil doscientos pesos” me dijo, y yo simplemente le pasé el efectivo justo, ya que el precio estaba escrito en algunos afiches. Él me entrega la boleta y me sonríe a modo de despedida.

Al salir del cine, con mi hermana fuimos a comprar algo para comer. Ella fue y compró en español, pero en la fila, cuando esperábamos nuestras papas fritas, seguimos comentando la película en inglés. Mientras conversábamos me dediqué a observar a las personas que estaban cerca de nosotras.

Habían algunos que nos miraban de manera disimulada, pero que igual se notaba que estaban escuchando. Otros simplemente nos miraban sin importarles si lo notaba o no. Y estoy segura de haber visto a alguien mirarnos fijamente un par de segundos y luego decirle algo a su acompañante…  Aunque quizás puede que sea “rollo” mío. De todas maneras, sí me sentí algo observada. Algo parecido cuando caminábamos por el mall buscando la salida: algunas personas se daban vuelta a mirar.

No sé si tuve suerte ese día, pero al final de este experimento quedé con la sensación de que es posible sobrevivir en inglés, siempre y cuando la persona que te atiende tenga la disposición de ayudar. En el cine los dos chicos se esforzaron en atender bien, y aunque no tuvieran un gran manejo del idioma, lograron comunicarse de la mejor manera. Posiblemente si uno les pregunta si hablan inglés digan que no, pero ya me ha pasado que conozco gente que sabe más de lo que cree y que en el momento de tener que usarlo logran hacerse entender.

Otra cosa que aprendí es que aunque uno cree que está mirando o escuchando a alguien disimuladamente, posiblemente igual se note. Personalmente, cuando hay alguien hablando en otro idioma, me quedo mirando por pura curiosidad, intentando adivinar qué idioma es o qué están diciendo. Creo que ahora, después de haber estado al otro lado, intentaré no hacerlo, porque puede ser incómodo para la otra persona.

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