Por Camila Cáceres
2 febrero, 2017

“Al principio sólo pensábamos, ‘¡A estos dos realmente les gustan los dulces!’ pero cuando alguien está comprando 50 lollipops o más a la vez varias veces a la semana te empiezas a hacer preguntas”.

Patrick y Sheena Simmonds tienen 85 y 81 años respectivamente y ambos tienen como hobby reemplazar a Santa Claus fuera de Diciembre. Verán, Patrick lleva varios años entrando y saliendo del hospital por las varias enfermedades que van debilitando el cuerpo cuando uno se va haciendo mayor, pero en lugar de concentrarse en sus incomodidades, Patrick se fijó en lo mucho que trabajaban los doctores y lo mal que lo pasaban los niños.

Lo habló con Sheena y entre los dos decidieron visitar “La Tienda Más Antigua de Dulces del Mundo” (real nombre) y comprar algunas cosas para compartir con el personal y los pacientes.

Ahora llevan 30 años haciéndolo y gastan unos 3000 dólares anuales en dulces.

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El dueño de la tienda, Keith Tordoff, declaró que no sabían porqué compraban tantos dulces hasta hace poco:

“Al principio sólo pensábamos, ‘¡A estos dos realmente les gustan los dulces!’ pero cuando alguien está comprando 50 lollipops o más a la vez varias veces a la semana te empiezas a hacer preguntas. Al final salió en una conversación que lo donan todo. Vienen todos los días a comprar dulces y chocolates”.

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Patrick explica que su primera donación fue en los 80, cuando tuvo que visitar el hospital en Stevenage por retención de líquidos:

“Debía ir en San Valentín, Pascua y otros días especiales así que llevaba dulces y cosas así. Amé la tienda desde el principio y la gente que la maneja es tan amable que siempre vamos allí para comprar los dulces para los doctores y enfermeras”.

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Toda la gente los describe como una pareja encantadora que va junta a todas partes. Quizá los dulces le dan una oportunidad a Sheena de distraerse mientras su esposo se atiende— aún está en tratamiento.

¡Demasiado dulces!

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