Por Antonio Rosselot
20 noviembre, 2017

“Esperamos que estos electrodomésticos vayan a un museo, para que las generaciones del futuro puedan apreciar las cosas que fueron hechas de mejor manera. En esos días, todo era mucho más resistente y fuerte”.

Cuando contrajeron matrimonio en 1956, los ingleses Sydney y Rachel Saunders recibieron, como es de costumbre, muchos regalos para hacer más fácil lo que sería su vida de casados. Entre ellos, una serie de electrodomésticos que en ese entonces eran de los más sofisticados del mercado, y hechos para que duren un buen rato.

Pero nadie pensó que ese “buen rato” de duración iba a ser de más de 50 años.

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Hoy, tras 61 años de matrimonio, los Saunders decidieron que ya era hora de renovarse, y pusieron sus electrodomésticos vintage a la venta. Y por si no les quedó claro aún, todavía funcionan perfectamente. Revisemos el catálogo:

En primer lugar, tenemos esta maravillosa lavadora Servis, que data de 1956, y se puede comprar por la módica suma de 60 libras esterlinas (unos 80 dólares). Y lo mejor de todo, ¡es que viene con el catálogo original!

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Por otra parte, tenemos esta increíble secadora Burco de 1963, la cual se mantiene impecable y fuerte ante el inevitable paso del tiempo. Te la puedes llevar si desembolsas 52 libras (69 dólares):

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Finalmente, les presentamos este sencillo horno Belling, también de 1956. Si bien tiene funciones muy básicas, el hecho de que las manillas sean de fácil uso es un gran valor para el producto:

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Esperamos que estos electrodomésticos vayan a un museo, para que las generaciones del futuro puedan apreciar las cosas que fueron hechas de mejor manera. En esos días, todo era mucho más resistente y fuerte. Las cosas nuevas son más sofisticadas, pero eso significa que si algo resulta mal, puede ser muy complicado solucionarlo.

Sydney Saunders a Mirror

Sydney y Rachel Saunders, los dueños de estos electrodomésticos. (SWNS.com)

Lo mismo opinó Rachel: “Sería una pena que terminaran en algún basural, porque uno no consigue ese tipo de electrodomésticos hoy en día”, señaló.

Y claro, esta es una prueba de que hoy en día las cosas no están hechas para durar: se dañan, rompen o simplemente quedan obsoletas. Debemos darnos cuenta de que nos tienen condenados a estar gastando dinero en cosas nuevas, cuando en verdad podría no ser tan necesario.

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