Por Camila Cáceres
11 enero, 2017

A sus padres no les pareció tan chistoso.

La primera vez que escuché de esa costumbre estadounidense de mudarte a vivir cerca o en tu universidad me parecía sumamente tentadora, como a todo adolescente, pero incluso entonces reconocí que mi corazón no aguantaría estar tanto tiempo lejos de mi mascota. El año pasado estuve unos meses lejos y llamaba a mi prima para que pusiera a mi gata el teléfono. Soy esa clase de persona. Si tuviera un perro, que son mucho más físicos (y dramáticos), seguro no podría ni salir a trabajar.

¿Irme a estudiar un año entero lejos de ellos? ¡Ni de broma!

Sean, un estudiante de Estados Unidos, obviamente está de acuerdo.

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Willy (nombre completo William Wallace III) es un Shetand collie miniatura y tiene 7 años. Sean dijo a Buzzfeed News que era un perro tan relajado y divertido que no podía privar a sus queridos amigos de experimentar su compañía.

Ya había tratado de “raptarlo” una vez antes, pero sus padres le descubrieron. No le sermonearon, eso sí, así que asumió que no sería tanto problema.

Twitter

Estaba profundamente equivocado:

“Encontré a la situación entera muy graciosa, porque mis padres entraron en pánico cuando ya casi llegaba a mi apartamento y se lo tomaron como una especie de gran crimen planificado”.

Le permitieron, con gran generosidad, quedárselo una noche. Al día siguiente tuvo que darse la vuelta y hacer el viaje de hora y media a casa.

“Resulta que Willy es un perro.

Así que lo llevé a casa”.

El tuit original de su “gran crimen” fue compartido más de 100 mil veces, mayormente por gente que se sintió terriblemente identificada.

“esto es totalmente algo que tú harías”

“no voy a mentir, se me ha cruzado por la mente muchas veces y probablemente va a pasar después de estas vacaciones”

“una puuuuuuta meeeeeeta, he tratado de hacer esto desde el primer día”

Mucha gente se sintió identificada porque echaba de menos a sus adorables mascotas.

“Podría traerlo pero Ann y Brendan le tienen entre ceja y ceja después de llenar de barro los asientos”

¡Más suerte a la próxima, Willy!

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