Por Catalina Yob
13 junio, 2018

Terry y Andraya son hombres de nacimiento, pero gracias a la norma escolar que permite su inclusión en deportes de acuerdo al género con el que se identifican, compitieron contra mujeres.

A toda velocidad y vistiendo una camiseta de color burdeo, Terry Miller tomaba distancia de sus competidoras e instauraba un nuevo récord en la historia del torneo deportivo “CIAC State Open” en la ciudad de Connecticut, en Estados Unidos. En tan sólo 11.72 segundos, la joven y estudiante secundaria logró arrasar con el primer lugar y dejó atrás a sus contrincantes, quienes no evitaron mirarla con odio cuando la carrera había cesado.

La rivalidad en el deporte es un elemento prácticamente inherente a éste, sin embargo en esta ocasión respondía a una cuestión biológica. Terry Miller, estudiante de segundo año de la secundaria Bukeley High School, nació como un hombre, sin embargo hace un período indeterminado de tiempo reveló a su familia aquello que sintió desde que alcanzó la edad suficiente para darse cuenta que su cuerpo no correspondía al género al que ella se sentía parte.

Tras exteriorizar la realidad, sus padres la apoyaron y se sometió a un proceso de hormonas, el cual continúa hasta tiempos actuales. Se dejó crecer el cabello y finalmente tuvo acceso a la vestimenta acorde a su género. Su pasión por el deporte no debió ser frenado, ya que en Connecticut, ciudad en donde actualmente reside, las escuelas son amparadas con una ley que admite que los jóvenes trans compitan en torneos de acuerdo al género que los representa. 

El primer lugar en las carreras de 100 y 200 metros fue la culminación de un arduo entrenamiento, el cual se remonta a las prácticas que ejercía cuando aún no iniciaba su transición. Su victoria fue ampliamente aplaudida por su entrenador, familia y amigos, sin embargo no todos aplaudieron con la misma energía. Tanto las competidoras como sus padres acusaron que se trataba de una competencia “injusta”, ya que las capacidades físicas de Terry Miller y Andraya Yearwood, mujer transgénero que logró el segundo lugar, eran biológicamente diferentes.

Terry Miller/ CT Post
Andraya Yearwood/ CT Post

A comienzos del 2017, Yearwood, estudiante de secundaria, logró el primer y segundo lugar en las carreras de 100 y 200 metros en el torneo masculino, época cuando aún no se sometía al tratamiento de hormonas para lograr la transición hacia la mujer que hoy es. 

El hecho ha provocado múltiples cuestionamientos hacia la ley de inclusión escolar, que busca que los jóvenes transgénero no sean excluidos de aquellas actividades como el deporte, por parte de los padres de las competidoras e incluso de un par de entrenadores, quienes esgrimen que es prácticamente imposible competir junto a alguien de anatomía masculina.

“Es injusto”

Los periodistas de los medios de comunicación locales que yacían apostados en las graderías, lograron identificar la molestia que generó el triunfo de Miller y Yearwood en las otras competidoras, por lo que al finalizar el torneo se acercaron a ellas. Pese a que todas exhibieron percepciones distintas en cuanto a la ley de inclusión escolar, la mayoría afirmó sentirse disconforme. 

Selina Soule, estudiante de segundo de año de la secundaria Glastonbury y quien quedó en sexto lugar en la carrera de 100 metros, se refirió al arduo esfuerzo que realizan las adolescentes para poder clasificar en el torneo femenino de atletismo “CIAC State Open” como para quedar fuera a raíz de la indiscutible rapidez de Miller. 

“Creo que es injusto para las chicas que trabajan muy duro para tener éxito y clasificar para el Open y New England. Estas chicas simplemente llegan y le ganan a todas, esto no quiere decir que tenga problemas con que quieran ser mujeres”, manifestó la joven en conversación con el medio CT Post.

CT Post
CT Post

De la misma forma, Blanca Stanescu, madre de otra de las competidoras que no logró un buen tiempo en la carrera, comentó sobre la eficiencia que tenía la ley de inclusión en otros ámbitos escolares y argumentó que ésta carecía de validez en actividades deportivas o aquellas que involucran habilidades físicas.

“No hay competencia transgénero en lo que se refiere a cosas como matemáticas, ciencia o coro, pero con los deportes es diferente. Los deportes no están preparados para la equidad. Biológicamente hombres y mujeres son diferentes. Hoy la gran mayoría está siendo sacrificada por la minoría”. 

Las habilidades y la exclusión del género

Tras los resultados de uno de los torneos anuales de atletismo más importantes en la ciudad de Connecticut, Stanescu decidió iniciar una recolección de firmas, que incluye a estudiantes, competidoras, entrenadores y padres, con el propósito de erradicar la ley de inclusión escolar en los deportes. Desde la carrera que se llevó el pasado 4 de junio, la madre ha sido apoyada por más de 80 personas de la comunidad escolar en la localidad estadounidense, siendo la mayoría de los simpatizantes entrenadores físicos. 

CT Post

Pese a que muchos miembros de la comunidad han exteriorizado su desacuerdo, algunas estudiantes han esgrimido su apoyo por la continuidad de la vigencia de la ley. Entre sus testimonios hacen referencia a que si alguien es lo suficiente bueno en algo, debería ser capaz de ganarle a cualquier, sin importar el género.

“Para ser honesta, creo que es grandioso que tengan la oportunidad de competir y mientras estén felices no hay mucho que pueda hacerse. Las reglas son las reglas, la única competencia es el reloj y sólo puedes correr lo más rápido que puedas”, pronunció Bridget Lalonde, quien terminó en tercer lugar en la carrera de 100 metros. 

“Si eres lo suficientemente bueno para correr, eres lo suficientemente bueno para ganar. Si alguien quiere ganar, hará lo imposible por ganar. No importa quién eres, qué eres, todos deberían tener la oportunidad”, concluyó Carly Swierbut, contrincante de las ganadoras.

La ley o normativa escolar que permite que adolescentes trans compitan en torneos de acuerdo al género que los representa, fue realizada y aprobada con el objetivo de que éstos crezcan y se desarrollen en un ambiente cómodo y saludable, lo que dista mucho de la realidad que vive la mayoría de los jóvenes transexuales. La discriminación, la violencia física y psicológica y los abusos son prácticamente inherentes a las vidas de quienes buscan transicionar hacia otro género, por lo que esta medida instaura un positivo cambio en la sociedad, pese a las desavenencias o problemáticas que éstas puedan desencadenar en la práctica.

Puede interesarte