Por Alejandro Basulto
9 febrero, 2021

Hay casos como el de Gary Harrell, quien pasó 45 años en prisión y que hoy es feliz trabajando para la compañía Formr, que tanto a él como a otros les dio la oportunidad de tener un empleo y de poder salir adelante tras caer en la cárcel.

La compañía estadounidense, Formr, no solo ha demostrado tener un compromiso con la preservación y cuidado del medioambiente al reciclar materiales y con ellos fabricar extravagantes muebles que se venden a alto costo. Sino que también, además de reutilizar lo que se daba por perdido, ahora también le da una oportunidad a personas que estuvieron privadas de libertad, para que resurjan y puedan aportar a la sociedad. Un programa que lleva solo 9 años funcionando y que ya ha contratado a seis ex presidiarios, quienes a su vez han diseñado 10 estilosos muebles, que se han vendido con precios que van desde los 89 hasta los 500 dólares estadounidenses.

Sasha Plotitsa / Formr

Percheros, escritorios, mesas tecnológicas, son parte de los diseños mobiliarios que Sasha Plotitsa, un diseñador industrial con sede en California, ha permitido crear a estas personas que años antes estaban sobreviviendo en la difícil vida de la cárcel.

Formr

Hombre que llegó a empatizar con los presidarios luego de diseñar un dispensario de cannabis, que posteriormente fue cerrado por presión del gobierno federal en el 2009. Fue en ese entonces cuando conoció a muchos quienes estaban encarcelados por delitos relacionados con las drogas, descubriendo al mismo tiempo lo difícil que era para ellos reinventarse tras salir de prisión.

“Vi por mí mismo cómo era la fallida guerra contra las drogas. Cuando alguien sale de la cárcel, tiene que marcar la casilla en una solicitud de empleo que dice que tiene antecedentes. Eso hace que sea muy difícil para ellos volver a encarrilar su vida”.

– dijo Sasha Plotitsa a Fast Company

Formr

Buscando hacer frente a la cantidad de desechos y la contaminación que producían, como también queriendo hallar una manera de ayudar en la reinserción de las personas que habían estado encarceladas, Sacha creó el startup Formr, a través del cual primero comenzó a llamar regularmente a contratistas para solicitarles la basura de su sitio de construcción, para luego comenzar emplear a personas que tenían antecedentes penales, y por sobre todo, a quienes habían estado en cárceles que contaban con talleres de carpintería, quienes después serían responsables de crear y construir muebles que han sido todo un éxito en California y Estados Unidos en general.

Formr

Está por ejemplo el caso de Gary Harrell, quien pasó 45 años en prisión y que ahora no solo es feliz trabajando para Sacha Plotitsa en Formr, sino que también empezó a realizar sus propias piezas artísticas, que han sido expuestas en galerías e instituciones como el Smithsonian, el MoMA PS1 en la ciudad de Nueva York y la Biblioteca del Congreso estadounidense.

Formr

Todo a partir de madera vieja, placas de yeso, tuberías oxidadas, hormigón roto y otros residuos, que junto con el interés de reinsertarse de personas que estuvieron encarceladas, han permitido que surja una iniciativa ecológica y que proporciona ingresos a quienes perdieron todo.

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