Por Alex Miranda
23 agosto, 2018

Para pasar las vallas, los migrantes distrajeron a los guardias civiles atacándolos con ácido de baterías, cal viva y hasta excremento.

La ciudad autónoma de Ceuta es oficialmente española, pero queda al lado de Marruecos, en la orilla africana del estrecho de Gibraltar. Y de a poco se ha convertido en un destino muy popular para los inmigrantes que quieren irse de África y toman el camino para llegar a España.

Este miércoles se vivió el segundo salto masivo de migrantes en menos de un mes en esa ciudad, acto que terminó dejando 12 heridos, siete guardias civiles y otras cinco personas que buscaban entrar a España. Este caso se da justo cuando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había planeado quitar las concertinas -esas especies de alambres de púas grandes con hojas cortantes a su alrededor- de esta frontera y de la de Melilla, buscando poner un sistema menos violento, pero que surtiera más efecto.

Los sindicatos policiales y las asociaciones de guardias civiles critican la falta de recursos y medios para poder hacer frente a situaciones como las de este miércoles. Fuentes del Ministerio de Interior reconocen tener serias dificultades para decidir qué será lo que reemplazará a las cuchillas.

EFE

“Lo tenían planificado”

Mientras se celebraban fiestas en Marruecos, y 2.000 musulmanes se entregaban a la pascua del sacrificio, a tres kilómetros algunos ciudadanos intentan pasar la frontera española. Aproximadamente, unos 116 logran cruzar las vallas, pero a costo de comenzar una suerte de batalla callejera con los guardias civiles. Este nuevo salto masivo de migrantes hace que en menos de un mes, un total de 718 indocumentados hayan logrado acceder a España por esta vía, ya que el 26 de julio, 602 migrantes hicieron el mismo camino para entrar. Según un oficial del lugar: “Lo tenían planificado. Han aprovechado el rezo previo al sacrificio de los animales”.

Los que pasaron la frontera este miércoles recién pasado, formaban parte de un grupo de aproximadamente 300 personas que había avanzado por las colinas marroquíes hasta llegar a la frontera -según comenta la guardia civil-. Si bien se intentó frenar a esta gente, no se pudo hacer con todos, y es que algunos fueron directo a cortar el alambrado, para poder pasar de la manera más rápida posible.

Guardia Civil España

La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) tildó a este masivo salto de la barrera migratoria como “violento” y lamentó no poder actuar de manera diferente y más preparada, mientras que la Delegación del Gobierno precisó que los migrantes lanzaron “cal viva, ácido de baterías y hasta excrementos” a los guardias del lugar que custodiaban la frontera. Uno de los guardias heridos tuvo que llegar hasta el hospital por sus heridas, mientras que algunos migrantes tenían cortes o heridas por el rápido cruce de la valla.

La situación es lamentable, más si se piensa que asociaciones como AUGC llevan meses denunciando la escasez de efectivos en la frontera, además de falta de recursos. Los sindicatos de policía se han unido en apoyo a estas peticiones, a pesar que desde Interior dicen que ya se había reforzado el lugar con 60 nuevos agentes. A pesar de esto, la AUGC reclama para que:

 “Se permita el uso de medios para el control de masas, como escudos que puedan repeler los productos que arrojan [por los migrantes], y material antidisturbios”.

“Un asunto bilateral”

Ana Botella, la secretaria de Estado de Seguridad, ha dicho que estos casos están en “una escalada que venía larvándose desde hace tiempo”, gracias al cierre de rutas por el Mediterráneo. La misma Botella a vuelto a remarcar los esfuerzos del Ministerio de Interior por bajar la violencia del lugar y aumentar su efectividad, buscando que sea:

“Mucho menos lesiva y mucho más efectiva en evitar los saltos. La valla pretende frenar los saltos, lo que se puede lograr sin que haya ese nivel de heridos cuando pasan”.

Guardia Civil España

Pero a pesar de que este plan ya está buscando una solución, desde Interior admiten que no tienen fecha para el reemplazo. Reconocen también que este será el primer paso de un proceso más largo, ya que es una decisión que le incumbe tanto a España como a Marruecos.

“Un equipo del ministerio aún está estudiando cuál es el mejor sistema para ello. Esto es un asunto bilateral y no se tomará una decisión sin consultarlo con Rabat”.

Otras personas de Interior ven con más recelo la posibilidad de encontrar a corto plazo un sistema que sea realmente efectivo en vez de las concertinas. Dicen que llevan 13 años buscando métodos que sean menos violentos, pero hasta ahora ninguno a demostrado ser realmente funcional. Por ejemplo, en ese tiempo se ha intentado con mallas con agujeros pequeños para que no se escale -de 1,3 por 1,3 centímetros por agujero-, cables de acero, flejes en las vallas inclinados hacía el lado marroquí, vallas de seis metros de altura, una fosa y hasta doble alambrada.

“Todos parecían infalibles y al poco tiempo se convertían en simples obstáculos que los migrantes superaban con un poco de ingenio”.

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