Por Vicente Quijada
13 junio, 2018

Todo empezó como una postal “inocente”, pero el carácter político de la fotografía no cayó bien en la DBF y el jugador del City fue abucheado durante el último amistoso de Alemania. Ahora, hasta un ex jugador de la Mannschaft, que sufrió una situación similar en 1994, exige la expulsión de los implicados. ¿Estarán exagerando?

El 14 de mayo es un día que tanto Mesut Özil como Ilkay Gundogan no olvidarán, y no por las mejores razones. En dicha ocasión, y junto al futbolista del Everton, Cenk Tosun, se reunieron con el polémico presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, quien ha sido acusado por sus constantes vulneraciones a los derechos humanos y está ad portas de una nueva elección.

En dicha instancia se sacaron fotografías, y el jugador del Manchester City incluso lo trato de “mi presidente”, lo cual generó una ola de reacciones negativas en Alemania, partiendo por la mismísima DFB, la Federación Alemana de Fútbol. 

“La DFB respeta y entiende la situación especial de nuestros jugadores con ascendencia extranjera. Pero el fútbol y la DFB defienden valores que no son suficientemente respetados por el señor Erdogan. No creo que esta acción de nuestros jugadores haya contribuido a la labor de integración de la DFB”, espetó Reinhard Grindel, presidente de la entidad. 

En la misma línea, el ex futbolista y ahora director deportivo de la DFB, Oliver Bierhoff, declaró al respecto, quitándole dramatismo a la acción de los futbolistas. “Los dos no eran conscientes del simbolismo y del significado de esta foto, pero no aprobamos esta acción y lo hablaremos con los jugadores. No tengo duda sobre la postura clara de Mesut y de Ilkay de querer jugar con la selección y de identificarse con nuestros valores”, comentó.

Hasta el seleccionador, Joachim Low, tomó la palabra. “Si juegas para Alemania, entonces representas al país y los valores alemanes”, exclamó, al tiempo que negó cualquier posibilidad de desafectar a los jugadores.“Por supuesto que no. No pensé en eso. ¡Ni un segundo!”, lanzó.

En su defensa, el volante del Manchester City aclaró que “nunca fue” su “intención tomar una postura política”, y que lo hicieron como un gesto de cortesía. Sin embargo, no fue suficiente para acallar las voces que les criticaban.

Goal

“Cuando apuestas por unos valores como los que la DFB siempre transmite, la única decisión que cabe es prescindir de los dos jugadores”, disparó Esteffan Effenberg, ex seleccionado alemán durante los 90′. “Conmigo o con Uli Stein no reaccionaron igual. No veo una línea definida”, exclamó.

En 1994, durante la fase de grupos del Mundial en Estados Unidos, el mediocampista, abucheado por su público en un reñido encuentro ante Corea del Sur, le levantó el dedo de al medio a su propia afición. Tras el incidente, el técnico Vogts lo apartó de la Copa y por el resto de su estadía en el banquillo. Volvió recién en 1998.

“No será fácil para los dos, ahora les criticarán por factores ajenos al fútbol. Pero quiero dejar clara una cosa, que pienso que la expulsión sería consecuente, no veo bien que los tabloides continúen señalándoles. La decisión está tomada”, agregó, bajándole el peso a sus acusaciones y tomando cierto partido por los futbolistas. “Es lo peor que te puede pasar. A mí también me pasó en 1994. Te planteas muchas preguntas: ¿Merece la pena vestir esta camiseta? ¿Cuánto va a durar? ¿Es solo cuestión de un partido o más? Es algo dramático”, reflexionó.

Bongarts

Esto, en referencia al triste episodio que vivió el volante en el último amistoso de la selección alemana ante Arabia Saudita. Desde que ingresó en el 57′ fue atacado con los silbidos de su propia hinchada, al punto que el mismo Low intentó acallar a la tribuna durante el encuentro. “Abuchear a un jugador de la selección no ayuda a nadie. Y yo pregunto: ¿qué debería hacer Ilkay ahora?”, reflexionó el seleccionador tras el encuentro.

Se hizo una foto, sí, pero no hizo ninguna declaración política. Él ya habló sobre esto la semana pasada y subrayó su compromiso con Alemania, que es donde ha nacido, se ha criado, y donde están su familia y sus amigos. Todo el mundo debe dejar esto a un lado”, sentenció, en defensa de su dirigido.

¿Se repetirá el fenómeno en Rusia?

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