Por Alejandro Basulto
18 mayo, 2020

En Filipinas hay temperaturas que llegan a los 42º Celsius. Que en tiempos de encierro, llevan a medidas desesperadas. No intenten esto en casa.

En Filipinas la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del COVID-19 está golpeando doblemente. Porque no solo están los más de 12.500 casos de personas contagiadas y las más de 800 fallecimientos a raíz de esta enfermedad, sino que también, el coronavirus llegó a este país cuando se encontraba en uno de los peores momentos para realizar cuarentena.

Viral Press/Youtube

Debido a que hoy en esta nación, hay temperaturas que llegan a los 42 grados máximos, lo que hace del encierro realmente una situación compleja, debido a que existiendo todas las ganas de ir a la playa o a una piscina pública refrescarse, la gente tiene la obligación de quedarse encerrada con ese calor.

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La mini ola de calor que ha afectado a Filipinas, y más precisamente en la provincia de Batangas, con sus 40 grados promedio, ha provocado que muchas familias se las arreglen para sortear estas altas temperaturas en plena crisis por el COVID-19. Y encerrados en sus hogares son pocas las opciones que tienen para buscar disminuir los agotadores efectos de tanto calor, estando por ejemplo la posibilidad de llenar el hogar de ventiladores prendidos y de mojarse y tomar agua constantemente. Pero una familia quiso ir más allá, e instaló una piscina en su sala de estar.

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Joseph Dredd Navarro, de 23 años, en conjunto con sus primos Injen de Leon y Dan Panaligan, decidieron montar una improvisada piscina dentro de una habitación vacía, para de esa manera, a pesar de estar en cuarentena, tener algún lugar donde refrescarse ante las altas temperaturas. Fue por ello, que los tres taparon los agujeros y la llenaron con agua hasta su cintura para convertirla en una de las mejores invenciones para sortear el calor.

El invento resultó ser un éxito, preocupándose ellos de ser muy cuidadosos con la electricidad, de tal manera que no haya riesgo de electrocutarse. Fue tan efectivo el invento, que estuvieron hasta la noche nadando en esa gran piscina, a vista y paciencia de un vecino, que de seguro con mucha envidia miraba desde la ventana como la gente que vivía al lado de él la pasaba tan bien en el encierro y con la ola de calor.

 

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