Por Alejandro Basulto
4 abril, 2019

La perla proveniente de un espécimen de las almejas gigantes, está valorada en 90 millones de dólares y pesa 27 kilogramos.

Durante 60 años, esta perla estuvo en manos de la familia del filipino Abraham Reyes. Ellos sin saber su verdadero valor, la tenían guardada como un simple y rocoso recuerdo más del abuelo de Abraham.

Su origen consta de cuando el abuelo de Abraham Reyes compró una almeja gigante a un pescador en Camiguin (una pequeña isla ubicada al sureste de Manila), para obsequiarla como regalo a la tía de Abraham. Ella sin verle algún valor en especial, la guardó hasta que se la obsequió a su sobrino, quien con ciertas sospechas, la colocó en una caja fuerte.

Familia Reyes

“Estas almejas gigantes eran muy comunes. Se usaban para baños de bautismo. Algunas de ellas están incluso en jardines … algunas tenían anomalías que no sabían que eran perlas. Mi familia jamás le dio importancia, nadie la miraba y creían que no valía nada, ni si quiera parecía una perla”

dijo Abraham a CBC.

Todo cambió cuando las dudas y las sospechas ya no se podían tolerar, y optó por investigar qué era realmente ese “pedrusco blanco” que tenía en su caja fuerte. La sorpresa que se llevó indudablemente fue gigantesca, tanto como la misma perla. Ya que los dos expertos a los que les consultó, le dijeron que esa “roquita” de 27, 65 kilogramos, era la perla natural más grande del mundo. Siendo 4 veces más pesada que la Perla Lao-Tzu, o también llamada la Perla de Alá, que era la ex poseedora del título.

CBC

Obviamente Abraham Reyes no se contentó con solo la opinión de dos expertos, así que fue a pedirle ayuda a Anthony Wu, consultor en arte, con quien fueron a investigar la perla gigante (ex “pedrusco molestoso”) al Instituto Gemológico de América en Nueva York. La respuesta era la que esperaba: tenía en sus manos la perla natural más grande del planeta.

“No hay otro ejemplo registrado de una perla gigante tan enorme”

Fue la declaración final de Wu ante las dudas de Abraham.

CBC

Pero mucho ojo, porque si ya estás cotizando los pasajes y el equipo de buceo para ir en búsqueda de estas almejas gigantes con sus perlas gigantescas, mejor date una pausa. Porque estos moluscos se encuentran en aguas muy profundas del mar alrededor de Filipinas, “por lo general están ubicadas junto a los arrecifes de coral”, informó Wu a través de CBC. Y lo más importante, es que son una especie protegida, así que si ya compraste los pasajes y el equipo de buceo, anda viendo enseguida como devolverlos.

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