Por Constanza Suárez
31 mayo, 2019

Pero el hijo más pequeño, Sam, se cayó sobre unas rocas y terminó con la vida de ensueño que debían vivir por tres años.

El granjero Ned Scharer, de 44 años con su esposa Sophie, de 45, debían pasar tres años en la isla Bardsey administrando la reserva natural, una granja y un observatorio de aves con sus dos hijos, por una paga de 16.500 euros. La pareja ganó un concurso, donde derrotaron a otros 50 finalistas.

El lugar es conocido por su vida silvestre y sus paisajes escarpados: atrae focas, lutitas Manx, marsopas y delfines.

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Junto a sus dos hijos llegaron al idílico destino, pero tras solo unas horas, decidieron abandonar la misión. ¿La razón? Su pequeño de 10 años, Sam, cayó sobre unas rocas. Tuvo que ser trasladado en avión al hospital por una lesión en la pierna, según consignó The Sun.

Tras lo ocurrido, solo Ned se quedó para administrar la isla, pero duró poco más de un mes. Se dio cuenta que la tarea asignada era demasiado para él y regresó a casa en Llanrwst, Gales.

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“Fue una pena, pero al final, la decisión de dejar la isla fue más fácil para nosotros porque efectivamente no teníamos otra opción”, dijo Sophie a The Sun.  “Lo que sucedió fue solo una de esas cosas. Podría haber ocurrido en cualquier parte”, agregó.

Ahora la isla está buscando nuevos guardianes que administre sus tierras por los próximos tres años. Además de un salario, al ganador se le ofrece alojamiento y servicios públicos en la isla.

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Los requisitos son que los candidatos deben estar en buena forma física, sentirse cómodos con el aislamiento y estar preparados para no recibir señal telefónica. La misma Sophie dijo que “es una oportunidad increíble para una familia que ama pasar tiempo juntos y tener una aventura”.

Luego agregó: “Tienes que ser bastante fuerte para aguantar el clima y el trabajo, pero tuvimos la suerte de vivir en un lugar tan hermoso. Ciertamente fue una experiencia”.

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