Por Constanza Suárez
5 diciembre, 2018

Nathan Boos llevaba dos años trabajando junto a Robert Degaro y se hicieron muy buenos amigos. Su madre conectó todo en su cabeza y le dijo la verdad.

Desde pequeño Nathan Boos desarrolló una fascinación por los camiones. No sabía de dónde provenía ese gusto y no fue hasta que cumplió 23 años que lo descubrió. Arrastraba una carga de harina de soja desde Illinois a Georgia, Estados Unidos junto a su padre adoptivo, cuando él le comentó que le hizo sentido que decidiera ser conductor de camión, porque su padre biológico también lo era.

Nathan quedó impactado con la revelación, ya que nunca había tenido mucha curiosidad sobre sus padres biológicos. En la secundaria se esfumó su interés sobre ellos, cuando dejó de sentir que no encajaba en su nueva familia. No sabía ni siquiera sus nombres y estaba bien así.

Ahora, a pesar que conocía algo sobre su padre biológico, esa curiosidad tampoco había despertado. Solo pensaba en que quizás se lo había topado en la carretera o había conversado con él en alguna parada de camiones y no lo sabía. “No era algo en lo que estuviera dispuesto a darme cuenta”, dijo al Washington Post.

A pesar de que a los 27 años Nathan no quería saber sobre su padre biológico, el destino se encargaría de hacérselo saber de todos modos.

Nathan Boos

A mediados de 2016, Boos comenzó a trabajar en una empresa llamada Rock Solid Transport en Wisconsin. Un año antes, Robert Degaro, de 55 años, entró a la misma compañía. Ambos se hicieron amigos de inmediato, bromeando a sus demás compañeros.

El par comenzó a dejarse comentarios y bromas en sus cuentas de Facebook. Al verlos, la madre de Nathan quedó intrigada, el nombre de Robert le era familiar. ¿Podría ser cierto lo que su cabeza le decía? ¿Cómo tal coincidencia iba a agitar sus vidas?

Hasta que en Enero, decidió sentarse junto a su hijo y comentar sus sospechas, que a esas alturas pensaba como ciertas: Robert era su padre biológico.

La sorpresa fue masiva. “Oh, Dios mío, trabajo con este tipo”, pensó Nathan. Su madre casi cae del sofá al enterarse que eran compañeros.

Luego de descubrir la impactante noticia, aún quedaba un obstáculo por sortear: contarle a Robert. Le escribió por el chat de Facebook y le preguntó si conocía a una mujer, Robert le contestó que sí, que era su ex esposa. Entonces lanzó la bomba: “Acabo de descubrir que ella es mi madre biológica. Mi mamá me lo dijo anoche”.

Decidieron que era mejor seguir la conversación por teléfono, donde intercambiaron risas incómodas y silencios.

Facebook/Virginia Cha 10News

“No podía dejar de reír, porque habíamos estado trabajando juntos durante casi dos años en este momento y no lo habíamos resuelto. Para él, fue un shock y para mí fue un shock, y no sabíamos qué decirnos. Fue tan increíble. ¿Quién en su sano juicio pensaría que después de 20 años, realmente descubrirías de dónde vienes o encontrarías a tu hijo y no tenías idea de a dónde fue? “, comentó Nathan Boos a Washington Post.

La vida de Robert en Eau Claire, Wisconsin, era complicada en aquel entonces. El dinero escaseaba y su matrimonio se estaba desmoronando. Los médicos le dijeron a la pareja que su bebé sería prematuro y que requeriría una cesárea de emergencia, recordó.

La situación lo abrumaba. Admitió que no estaba listo para ser padre y mucho menos de un bebé que podría necesitar atención médica especial. Su entonces esposa sugirió la adopción, y él estuvo de acuerdo. Él firmó y su esposa hizo los arreglos de adopción. En 27 años no supo nada de él. Hasta ahora.

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