Por Ignacia Godoy
20 marzo, 2017

Los médicos le decían que no había nada malo.

Los procedimientos médicos siempre son más peligrosos de lo que parecen, pero más que por lo que te tienen que hacer, es porque confías una parte de tu cuerpo a una persona que puede que no sea apta pero aún así está en ese trabajo y controlando tu vida. Por eso hay que tener mucho cuidado con quién y dónde te haces cirugías.

Theresa Bartram se había colocado una malla vaginal por problemas íntimos que tenía con su parte genital. Todo había salido de maravilla sin ninguna complicación pero lo que le ocurrió después a su pareja, fue lo que le hizo casi querer morirse.

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Teniendo relaciones sexuales con su novio, este salió terriblemente herido. Su pene se cortó por culpa de una de las paredes vaginales de Theresa y la relación no pudo más; ambos terminaron. Sin embargo, Theresa todavía no había acabado su calvario, porque según relata a UNILAD, se comenzó a sentir peor.

Fue a más de 4 doctores en seis años, sentía que no podía ni siquiera moverse, pero todos le decían que no había ningún problema y no le prestaban atención a sus síntomas. Hasta que uno le arregló la vida colocando como debía ser su malla.

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