Por Vicente Quijada
21 junio, 2018

Para cuando terminó el encuentro, y con el marcador 3-0 en contra, el que recibió los ataques fue él.

Estaba desesperado. Argentina perdía 1-0 tras un gravísimo error del portero en quien confió, Willy Caballero, y sus rivales jugaban con calma, como era de esperarse. Pero con menos de 20 minutos por jugar el casildense estalló, y al ver que Vrsaljko, el lateral croata, se quedaba tirado en el piso no se guardó nada y le gritó. 

“¡Cagón! ¡Cagón! ¡Cagón!” se puede leer de sus labios. Sampaoli no encontraba la respuesta y, a pesar de meter algunos cambios para dar vuelta el resultado, como Dybala y Pavón, la albiceleste chocó con la muralla croata que, además, le clavó dos goles más: un gran tanto de Modric y otro de Rakitic, con el arco -y su rival- a disposición. 

Al terminar el encuentro, el estratega argentino se fue raudo hacia camarines, ante el mar de insultos que recibía desde su fanaticada. Al menos había salvado una sanción -por ahora-, tras su condenable acción. Una que, para más remate, no es sorpresa en el casildense. Antes, mientras era el seleccionador de Chile, tuvo una actitud similar contra Godín, a quien increpó con furia.

Aquella vez la “Roja” cayó por 3 goles a 0 en el Centenario, tal como hoy fue derrotada la Argentina. Un fracaso que deja pendiendo de un hilo la continuidad de la albiceleste en el Mundial, y la de Sampaoli en la banca sudamericana. Y así se lo recordó la hinchada argentina al finalizar el encuentro.

“Sampaoli, botón, Sampaoli botón, sos un hijo de puta, la puta que te parió”, gritaron los fanáticos argentinos que llegaron hasta Nizhni. “No sé si la palabra es verguenza. Hay dolor. Hace mucho tiempo no me tocaba esto y me tocó con mi país. Ahora hay que esperar y apostar todo a la mínima posibilidad que quede. No queda otra”, lanzó el seleccionador en rueda de prensa.

Tal cual, no queda otra. 

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