Por Maximiliano Díaz
16 mayo, 2018

Lin Tuch y Phoun Raty mataban animales protegidos o en peligro de extinción. Su vídeo más visto fue reproducido casi 2 millones de veces.

En muchas ocasiones, nuestra incapacidad de distinguir entre lo que está bien y está mal nos quita perspectiva. En temas como el entretenimiento, por ejemplo, donde lo más importante parece ser el nivel de llegada que humoristas, youtubers, cocineros o dibujantes puedan llegar a tener, muchos de ellos terminan obviando que sus trabajos no están exentos del juicio moral del que todos formamos parte. Parece ser que una parte del juicio de los partícipes de la industria del entretenimiento solo busca desligarse. Lograr que su llegada a los medios y a otras personas tenga un estatus mucho más alto que lo que su propio ojo crítico pueda ofrecerle para con el propio trabajo.

Después de todo, siempre existirán los seguidores acérrimos que los apoyen así, sin más.

Desolladores

En uno de los primeros vídeos que arroja la búsqueda, se puede ver a Lin Tuch. Al parecer es un día caluroso. Camina con naturalidad por la selva camboyana. Frondosa e inhóspita, Lin Tuch podría estar en cualquier parte de ella: es un lugar indeterminado, no hay más puntos de referencia que el lugar desde donde el sol sale y hacia donde se dirige cuando se pone. Camina entre los árboles con una enorme serpiente en la mano. Está muerta y enrollada. Su mano empuñada no siente asco por las escamas.

Al llegar a un punto determinado, pone a la serpiente enrollada sobre el pasto mientras habla a la cámara. Hace una fogata con algunas enormes hojas secas. Después de que el fuego logra prender bien, y ella parece haberlo dominado, extiende el cadáver del reptil sobre las brasas. Pacientemente, Lin Tuch espera a que el fuego comience a cocer la carne. 

Youtube/Natural Life TV

Con el ruido de los pájaros de fondo, toma una varilla y comienza a sacarle las escamas a la serpiente, primero sobre el fuego, después, fuera de este. La cámara hace un zoom en las primeras capas de piel que se van desprendiendo. Después, la serpiente vuelve al fuego.

Lin Tuch vuelve a tomar a la serpiente, ahora cocida, la pone en un bol y la lava para quitar los restos de ceniza de su carne suave. La cazadora extiende la primera parte de su cuerpo sobre un pequeño tronco, y le corta la cabeza con un hacha rústica. Luego, toma un cuchillo y pacientemente hace un largo corte por todo el cuerpo del animal. Una vez que su carne y sus interiores ya son desprendibles, casi como accesorios que se corresponden, pero no se comunican, Lin Tuch saca las entrañas y las pone sobre una hoja verde y fresca. Después, con la misma hacha con la que cortó la cabeza, comienza a picar el cuerpo. 

Youtube/Natural Life TV

La serpiente está picada y seccionada. Lin Tuch toma una olla de barro y la pone sobre las brasas. Dentro de ella está la carne reposando en agua hirviente. En algunos momentos le da una pausa: primero, para poner especias: ajo, jengibre; luego, los intestinos; limón, perejil y cilantro. Después de algunos minutos, el estofado de Tuch parece estar listo. Vierte la carne sobre la enorme hoja que antes la recibió cruda, y echa la sopa en un pequeño plato. Los últimos minutos del vídeo se la puede ver terminando de comer. 

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Lin Tuch y Phoun Raty

La fórmula del vídeo se repite en una serie de grabaciones. En muchas de ellas, Lin Tuch está acompañada de su esposo, Phoun Raty. Juntos cazan aves exóticas, salamandras, gansos, mantarrayas, montones de ranas de tierra. Incluso un gato pescador, bisontes y tiburones. Todos van acompañados de caldos, verduras y la misma pequeña olla sobre las brasas en algún punto indeterminado de la selva de Camboya. La pareja sube todo a un canal de Youtube llamado “Natural Life TV”, un espacio que asegura dar tips sobre cocina con tecnología primitiva. En muchos de los vídeos, se ve a los animales vivos antes de que pasen a cocinarlos.

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Lin Tuch y Phoun Raty se han convertido, aparentemente sin haberlo previsto, en otro par de nombres más en la larga lista de difusores de entretenimiento que estaban quebrantando la ley sin importarles a quien estaban pasando a llevar sus métodos. La pareja especializada en “cocina rústica”, llevaba un registro de la cacería y consumo de una serie de especies protegidas y en peligro de extinción. 

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Sin embargo, la aventura culinaria no logró durar demasiado. Con su primer vídeo subido (al menos a este canal. No hay que descartar la posibilidad de que con anterioridad hubiese existido otro) hace apenas dos meses, la pareja ya fue reportada a las autoridades gracias a populares campañas de personas críticas y que buscan respeto para los derechos animales, y que tuvieron el infortunio de encontrarse con estos cazadores.

Las autoridades contra el ataque al medio ambiente

Según los reportes del medio británico Metro, Chea Sam Arng, el líder de la Dirección General del Ministerio del Medio Ambiente para la Administración de la Conservación y Protección de la Naturaleza, condenó amplia y abiertamente el suceso denunciado:

“Ahora estamos en el proceso de tomar acciones legales contra ellos, mientras el grupo de trabajo se enfoca en un informe sobre el problema.

La mayoría de los animales que fueron cocinados no estaban en peligro de extinción, pero sí estaban protegidos. Solo uno de ellos estaba en peligro de extinción”.

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En cuanto a las declaraciones de los cazadores furtivos, Lin Tuch se defendió diciendo que:

“Ni siquiera sabía qué tipo de animales o aves usamos, ni el impacto que tenían en la conservación de la vida salvaje”.

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Ahora, las autoridades relacionadas a la conservación del medioambiente están investigando si las especies utilizadas por la pareja para ser asesinadas y comidas fueron encontradas por ellos mismos en su hábitat salvaje, o si es que fueron comprados y asesinados solo para las cámaras.

En cuanto a Phoun Raty, aseguró que ellos buscaban inocentemente ganarse la vida a partir de sus vídeos: ya estaban juntando cerca de 500 dólares mensuales por la publicidad patrocinada por Google, y querían lograr reunir un capital mayor para poder costearse la vida. 

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Ahora, nuevamente, la discusión vuelve a volcarse sobre lo que funda este texto: el poco criterio ante la posibilidad de entretener al resto. Si una pareja está dispuesta a asesinar animales en medio de la selva por un poco más de 500 dólares mensuales, ¿se puede hablar de una ética de la entretención? Finalmente, parece ser que todo está mediado por los beneficios económicos que somos capaces de extraer al momento de entregar un producto.

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Además, persiste la duda sobre la demanda ante una oferta que es ética y moralmente cuestionable. ¿Está compartida la culpa entre estos generadores de contenido y el público que siguió fielmente cada uno de sus vídeos? Después de todo, el vídeo de la serpiente tiene casi 2 millones de visualizaciones. Y fue subido hace apenas dos semanas.

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