Por Alejandro Basulto
28 noviembre, 2019

Las imágenes conmocionaron a todos. «Hice lo que sentí», declaró de forma sincera y emocionada la joven.

El mundo está lleno de buenas personas que son capaces de dar lo suyo, estén utilizándolo o no, con tal de ayudar al prójimo. De hecho, viendo tantos casos de personas así, uno se extraña a veces que en el mundo estén al mismo tiempo ocurriendo cosas tan malas. Es como si las personas más influyentes y las encargadas de tomar las decisiones más importantes, sean las menos preparadas y las menos solidarias, las que justamente no son capaces de ponerse en el lugar del otro.

Natalia Carolina Seewald

Que no son como Gabriela Portillo, por ejemplo. Una vecina de la provincia de Misiones, en la ciudad de Puerto Rico, que en medio de una celebración por sus 100 años. Demostró una capacidad de ponerse en el lugar de la otra y de solidarizar con ella, que sorprendió a muchos. Prestando sus zapatillas, las que utilizaba, sin que se le pidiera, a una desconocida que las necesitaba.

Natalia Carolina Seewald

Porque tanta solidaridad y preocupación por quien necesita una ayuda, no se ve tan a menudo como quisiéramos. «La verdad que sólo hice lo que sentía», es de hecho lo que respondió humildemente cuando se le pregunta por qué lo hizo. Es decir, humildad y solidaridad en una misma persona, como para cuidarla y valorarla lo máximo posible.

«Las cosas que uno da de corazón vuelven. Es bueno sacar una sonrisa al que lo necesita… Cosas que llenan el alma»

– declaró Gabriela Portilla en el Facebook de Natalia Seewald.


Natalia Carolina Seewald

En resumidas en cuentas, durante un desfile por el centenario de la localidad misionera, esta joven se dio cuenta que una niña abanderada, que es alumna de una escuela rural, andaba solo en ojotas, o en chalas, según se entienda mejor en cada país. Lo que no le pareció, ofreciéndole ella, por su propia iniciativa, las zapatillas que ocupaba. Sin duda una gran demostración de solidaridad.

 

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