Por Catalina Yob
3 abril, 2018

Masturbación, homosexualidad, anticoncepción y enfermedades de transmisión sexual son términos con los que los niños se relacionan desde los cuatro años de edad.

“La madre tiene una barriga enorme, ¿a qué se debe esto?”, pregunta una profesora de primaria holandesa ante la clase que la mira con atención. Es allí donde una pequeña de 5 años de edad responde: “Ellos hicieron el amor, ¿no?”. “Sí, ellos hicieron el amor. Muy bien”, responde la profesora, quien enseña a sus alumnos sobre sexualidad, virginidad, anticoncepción y lo que significa estar enamorado, de forma simultánea a las clásicas asignaturas que suelen estar presentes en la escuela primaria.

Mientras que los niños de cuatro años aprenden de sexualidad y la forma en que vienen los niños al mundo, los estudiantes de ocho se interiorizan sobre autoimagen y estereotipos de género, y los de 11 discuten sobre orientación sexual y opciones anticonceptivas. Así es cómo la educación sexual se lleva a cabo en los Países Bajos, que tienen las tasas de embarazo adolescente y contagio de enfermedades venéreas más bajas a nivel mundial.

El acceso temprano a información sobre sexualidad humana permite que la normalización del sexo, a raíz de lo cual los niños no perciben en esto algo desconocido, lo que retrasa la edad del primer encuentro sexual. De acuerdo al testimonio de los profesores de los Países Bajos, quienes son instruidos por orden del Ministerio de Educación sobre educación sexual, los estudiantes no sienten la necesidad de adelantar su iniciación sexual, ya que desde pequeños han coexistido junto a qué y cómo es el sexo.

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El ejemplo de los Países Bajos refuerza con creces la idea de que la información permite que los ciudadanos puedan tomar mejores decisiones a futuro y así criar a niños conscientes de lo que ocurre en sus cuerpos y lo que puede llegar a pasar si es que no toman las precauciones necesarias. Los maestros no hablan de sexo explícito, ya que aseguran que el propósito de la educación sexual temprana va mucho más allá de saber lo que es una relación sexual. Los niños no sólo aprenden de anatomía humana y de anticoncepción, sino que se interiorizan en cómo afrontar y enfrentar el abuso y la intimidación sexual. 

Por ley todos los estudiantes de los Países Bajos deben recibir alguna forma de educación sexual, sin embargo esto permite variaciones que pueden ser abordadas por los profesores. Pese a que el sistema acepta la flexibilidad en la enseñanza, la diversidad y la asertividad sexual deben estar presentes en las salas de clases desde la enseñanza primaria. 

De esta forma los niños normalizan conceptos como bisexualidad, homosexualidad, sexo, preservativos, etc. Esto alude al verdadero propósito de este tipo de enseñanza, la cual percibe la información sobre sexualidad humana como un derecho intrínseco del ser humano, ya que se trata de un proceso normal y natural que experimenta el hombre y la mujer a través de su vida. 

A pesar de que las tasas de embarazo adolescente y contagio de enfermedades de transmisión sexual responden a la facilidad o dificultad que existe en el acceso a métodos de anticoncepción, la educación instaurada en dichos países ha probado una vez más que la información lo es todo.

De acuerdo a cifras exteriorizadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos del gobierno de Estados Unidos, el 66% de los adolescentes norteamericanos aseguraron que les hubiese gustado esperar más tiempo para tener relaciones sexuales por primera vez, porcentaje que se encuentra en sintonía con la alarmante cifra de embarazo adolescente: 1 de cada 3 jóvenes norteamericanas queda embarazada. 

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La normalización del sexo a través de la información como única alternativa para disminuir las tasas

En Holanda los preservativos pueden conseguirse a través de dispensadores que se encuentran en prácticamente todas las esquinas de la ciudad, mientras que la píldora anticonceptiva es gratuita para todas las mujeres menores de 21 años, hecho que no ha incrementado el “libertinaje” como muchos temían, sino que, por el contrario, los jóvenes hoy coexisten con vasta información para tomar decisiones favorables para su vida sexual.

En comparación con la gran mayoría de los países, Holanda y de acuerdo a un estudio realizado por Rutgers WPF, 9 de cada 10 holandeses utiliza algún método de anticoncepción en su primer encuentro sexual, y también cada uno decide por voluntad propia retrasar su iniciación sexual. 

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Múltiples informes coinciden en que la educación sexual integral desde temprana edad influye directamente en las tasas más reducidas de embarazos no deseados, muertes maternas, abortos inseguros y enfermedades de transmisión sexual. Un informe de las Naciones Unidas, realizado en el 2008, demostró que dicha educación permite que los adolescentes “exploren sus actitudes y valores para adquirir habilidades que necesitarán para tomar decisiones informadas sobre su sexualidad”. 

Robert Van Der Gaag, del Centro Regional de Salud Pública de Holland Central, aseguró que la educación sexual apunta también a que los jóvenes puedan y sepan defenderse ante situaciones que atenten contra sus derechos como humanos y reproductivos. De la misma forma que las niñas aprendan a que sus deseos sexuales son perfectamente naturales y que no deben adoptar un papel de pasividad en una relación sexual, así como los niños son alentados a abrazar sus emociones. 

“Tenemos que ayudar a los jóvenes a navegar por todas las opciones que enfrentan y defenderse en todas las situaciones, sexuales y de otro tipo”.

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