Por Vicente Quijada
8 octubre, 2018

Tras derrotar a Conor McGregor, el ruso se subió a la reja para agredir al entrenador del irlandés y ahora arriesga perder su título de peso ligero. Su rival, en tanto, apuesta por la revancha.

La noche de UFC 229 no era una cualquiera, ya que el plato principal sería el “combate del año” -y para algunos, incluso el más importante en la historia de la UFC-: Khabib Nurmagomedov, el campeón invicto de peso ligero, contra Conor McGregor, el polémico ex campeón de dicha categoría, que volvía al octágono tras casi 2 año fuera de.

Más allá del título en juego, la polémica historia entre ambos, que terminó con el irlandés atacando un bus de la entidad e hiriendo a uno de los compañeros de Khabib, era el ingrediente perfecto para una pelea que prometía más que sólo golpes. Y así fue. Tras un combate en que el ruso fue ampliamente superior, sometió al irlandés con una llave “mataleón” en el cuarto asalto y se quedó con la pelea, pero antes de que el árbitro pudiera declararlo campeón, el luchador estalló de rabia contra Dillon Danis, el entrenador de McGregor, y saltó del escenario para agredirlo. 

De ahí en más, el T-Mobile Arena de Las Vegas se convirtió en el escenario de una batalla campal, con Nurmagomedov trenzándose a golpes con el equipo del irlandés, y este defendiéndose de los ataques de los compañeros del ruso, quienes subieron hasta el octágono a agredirlo. Caos total que terminó con Khabib siendo escoltado por la policía -y sin recibir su título en el escenario-, y McGregor dejando el lugar humillado. 

“Lo primero de todo, quiero disculparme ante la Comisión de Nevada y ante la ciudad de Las Vegas. Sé que esta no es mi mejor cara, pero soy un ser humano”, reaccionó el daguestaní un día después, arrepentido por el vergonzoso espectáculo. “No entiendo cómo algunos pueden hablar sobre lo que hice tras el final de la pelea. Antes, McGregor sí había hablado sobre mi religión, sobre mi país y sobre mi padre”, espetó, apuntando a su polémico contrincante.

“Vino a Brooklyn y casi mata a un par de personas. ¿Qué hay de esta mierda? ¿Por qué tienen que hablar sobre lo que hice yo hoy? No lo entiendo. Este deporte tiene que ver con el respeto y no con los comentarios basura. Yo quiero que siga siendo así y no centrarlo en hablar sobre religión o nacionalidades”, lanzó el ruso, quien mantuvo un invicto de 27 combates. 

“Lo siento Las Vegas, lo siento Nevada. Yo no soy así, estaba caliente. Este deporte es respeto, no se puede hablar basura. Siento lo que pasó después de la pelea. Mi padre me aplastará cuando llegue a casa. Putin me felicitó tras la victoria. Lo culparán a él y no a McGregor por insultarme. Por favor no me quiten el título”, disparó Khabib, quien arriesga perder su cetro tras el incidente, sumado a los $2 millones e ingresos extra por la pelea que le tienen retenidos durante la “investigación”.

“Esto que hemos visto hoy no nos representa. No es MMA, es una mierda callejera. No estoy realmente enfadado, estoy decepcionado”, exclamó por su parte Dana White, presidente de la UFC. “No puedo asegurar al 100% que Khabib siga siendo el campeón. No tiene que preocuparse por mí. La investigación la está llevando la Comisión Atlética de Nevada. Puede haber sanciones, multas, suspensiones… podemos imaginar de todo“, explicó el empresario. Dependiendo de la suspensión que se le otorgue al ruso, el título podría quedar vacante y, con ello, abrirle una nueva oportunidad al luchador irlandés. 

“Buen golpe. Esperando la revancha”, fue el primer tweet que publicó McGregor tras el bochornoso combate, que significó la cuarta derrota -en contraste con sus 21 victorias- de su exitosa carrera. Y hoy volvió a publicar otro, aún más amenazante: “Perdimos la pelea, pero ganamos la batalla. La guerra continúa”.

Conor no tiene interés en bajar las revoluciones, al contrario, apunta a convertir esa tensión en el escenario perfecto para una eventual revancha con Khabib. ¿Habrá revancha?

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