Por Constanza Suárez
10 abril, 2018

“El descubrimiento es un sueño hecho realidad. Y es compatible con los argumentos que nuestro equipo lleva haciendo más de 10 años”, dijo el paleontólogo a cargo.

Durante el año 2016, Iyad Zalmout, científico del Servicio Geológico de Arabia Saudita, fue uno de los participantes de la excavación arqueológica de Al Wusta en el desierto de An-Nafud.

En el lugar, arqueólogos encontraron huesos de animales fosilizados y trozos de herramientas hechas de piedra. Un día, un paleontólogo llamado Zalmout, vio en la arena algo que le llamó la atención: un hueso que parecía un dedo. Lo reconoció como humano. Lo mostró a los jefes del proyecto, quienes se interesaron de inmediato por estudiarlo. Así es como Huw Groucutt, de la Universidad de Oxford, y Michael Petraglia del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, comenzaron a investigar el hallazgo.

Ian Cartwright

La anatomía no era precisamente su área fuerte, por lo que buscaron información en internet. Compararon la pieza con otras pertenecientes a neandertales y otros humanos denominados “arcaicos”. Enviaron el dedo a la Universidad de Cambridge, donde lo escanearon, para seguir comparándolo con otros huesos humanos.

Entonces todos llegaron a la misma conclusión: el fósil, se trataba de un dedo corazón adulto de 3,2 centímetros de largo, perteneciente a un Homo sapiens. Junto con otras muestras del yacimiento Al Wusta, el dedo viajó a la Universidad Nacional de Australia, en Canberra, donde los científicos a cargo intentaron datar los elementos. Así descubrieron que el dedo tenía aproximadamente unos 88 mil años, según consigna el estudio publicado en Nature Ecology & Evolution.

Esta información, convierte a este fósil en el más antiguo que se ha encontrado fuera de África y el Levante. Y saber exactamente la fecha, es una información realmente relevante.

Michael Petraglia

Se han encontrado fósiles y artefactos ancestrales similares a los humanos en lugares como el este de Asia y Australia, de fósiles humanos con 120 mil años de antigüedad en China. Sin embargo, su origen humano nunca ha sido totalmente clarificado, ya que dataron depósitos que encierran al fósil y no el fósil mismo, a diferencia de lo que pasó con este dedo, donde se hizo de forma directa.

¿Pero qué tan importante es el descubrimiento de esta información? Porque sí, que los humanos vivieran en Arabia Saudí hace 88 mil años atrás, no es algo impactante. Pero si el hecho de que este fósil es la primera evidencia directa de que los primeros humanos modernos pasearon en un lugar fuera de África y Levante. Y afirma que las migraciones a “Eurasia” se expandieron más de lo que sabíamos.

“El descubrimiento de este hueso de dedo fosilizado es un sueño hecho realidad. Y es compatible con los argumentos que nuestro equipo lleva haciendo más de 10 años” dijo Petraglia en una conferencia de prensa.

Klint Janulis

Luego añadió que: “Combinado con otros descubrimientos realizados en los últimos años, esto sugiere que los humanos se fueron de África varias veces en los últimos 100.000 años, aproximadamente”.

A pesar del descubrimiento, los investigadores no pudieron recoger otro tipo de información al respecto, como el sexo y edad de su dueño, ni de qué mano se trata, solo pudieron observar signos de estrés manual, que puede ser consecuencia de fabricar herramientas con piedras. 

Pero el nuevo descubrimiento no está exento de críticas, que afirman que en otras partes existen pruebas más antiguas de asentamientos humanos, y que el dedo podría no ser humano.

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