Por Francisco Armanet
1 diciembre, 2017

Es un paso enorme en la búsqueda de vida fuera del planeta Tierra.

Los planetas en la periferia de nuestro sistema solar podrían albergar vida extraterrestre, según comunicó recientemente la NASA. La nueva información llegó a raíz de un descubrimiento que sostiene que los océanos atrapados debajo de la superficie helada de estos mundos distantes pueden mantener agua líquida durante mucho más tiempo del que se sospechaba. Se sabe que las temperaturas de objetos distantes que hay más allá de la órbita de Neptuno son demasiado bajas para permitir la presencia de agua líquida en la superficie, llegando éstas a menos 200 grados Celsius. Sin embargo, hay evidencia de que existe una capa interior de agua líquida debajo de la corteza de estos planetas y, de acuerdo la nueva investigación de la NASA, el calor creado por la atracción gravitacional de las lunas formadas en grandes colisiones podría ser suficiente para extender la vida útil de estos océanos subsuperficiales.

El descubrimiento indica que estos objetos distantes, denominados Objetos Trans-Neptunianos (TNO), reunirían todas las condiciones necesarias para albergar vida extraterrestre.

Prabal Saxena del Goddard Space Flight Center de la NASA en Greenbelt, Maryland, afirma que el avance es sustantivo y constituye un paso enorme en la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta.

«Estos objetos deben ser considerados como reservorios potenciales de agua y vida. Si nuestro estudio es correcto, ahora podemos tener más lugares en nuestro sistema solar que posean algunos de los elementos críticos para la vida extraterrestre», explicó.

En la foto, Plutón y Charon, ambos objetos TNO.

NASA/JHUAPL/SWRI

Por otra parte, la información existente señala que es altamente probable que haya docenas de estos mundos transneptunianos. Plutón y sus lunas, por ejemplo, serían unos de ellos.

Los elementos radioactivos que se encuentran en descomposición dentro de los TNO son capaces de generar calor suficiente para derretir una capa de la superficie helada y crear un océano líquido a continuación. Y aunque este fenómeno podría darse durante billones de años, finalmente estos elementos llegan a un punto estable y dejan de liberar calor. El interior, entonces, comienza a enfriarse gradualmente dando como resultado el congelamiento del océano subsuperficial. Pero, según la NASA, son las interacciones gravitacionales las que podrían permitir a los océanos mantener su liquidez, ofreciendo de esta manera, un escenario adecuado para la formación de vida.

Las lunas generadas por colisión, eventualmente se ajustan a una órbita más estable y la atracción gravitatoria entre la luna y el planeta hace que los interiores se estiren y relajen. Generando fricción y liberando calor como consecuencia.

NASA/JHUAPL/SWRI

“Descubrimos que el calentamiento de las mareas puede ser un punto de inflexión que puede haber preservado los océanos de agua líquida bajo la superficie de grandes TNO como Plutón y Eris hasta nuestros días”, explicó Wade Henning de la NASA Goddard y la Universidad de Maryland, College Park.

“Fundamentalmente, nuestro estudio también sugiere que el calentamiento de las mareas podría hacer que los océanos profundamente enterrados sean más accesibles para futuras observaciones al acercarlos a la superficie”, complementó Joe Renaud de la Universidad George MasonFairfax, Virginia.

Los expertos planean investigar exhaustivamente los procesos con el objetivo de determinar cuánto tiempo podría extenderse la vida útil de un océano líquido y en qué punto se forma el océano, junto con la forma en que la energía se disipa en el proceso de calentamiento.

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