Por Maximiliano Díaz
5 julio, 2018

En su protesta, de más de tres horas, la mujer dijo que no bajaría voluntariamente hasta que liberaran a «todos los niños» separados de sus padres inmigrantes.

Las políticas migratorias de los Estados Unidos se volvieron noticia mundial hace apenas un par de meses. Desde su campaña, Donald Trump venía proponiendo cerrar el acceso a los inmigrantes. Una especie de «tolerancia cero» para aquellos que traspasaran la frontera de los Estados de manera ilegal. En su lista de promesas, había cosas descabelladas que encandilaban a la porción más racista y xenófoba del país. La más potente y emblemática de ellas, era un muro que se extendiera por toda la frontera de San Diego para que los mexicanos no pudiesen traspasar la línea imaginaria. 

Nadie creería que lo haría, pero al poco tiempo de asumir el mandato del país más poderoso del mundo, comenzó su recolección de fondos para levantar la gruesa pared. Mientras, él y su gabinete llegaron a un acuerdo. Desde mayo de este año, toda persona que se atreviese a cruzar la frontera sin papeles, sería detenida con el cargo de un delito federal.

Parecía una promesa vacía y difícil de cumplir, pero sucedió. Las cárceles se llenaron de inmigrantes, los hijos fueron separados de sus padres y, en ocasiones, puestos a cientos o miles de kilómetros de distancia. Las cárceles se sobrepoblaron, comenzó una ola de deportaciones.

AP

Ni siquiera acogieron a aquellos que pedían asilo.

Enterada de esto, una activista motivada del grupo Rise and Resist se decidió a intervenir uno de los espacios más emblemáticos de los Estados Unidos. Tomando como su principal eje de denuncia a las familias separadas, y la poco efectiva promesa del gobierno de volver a unirlas, la mujer llegó hasta Manhattan para enfrentarse a la estatua de la Libertad.

Poco antes de que la mujer se decidiera a subir por las faldas de la gigante, había habido otra manifestación en el mismo lugar. En ella, activistas del mismo colectivo que ella (que horas después terminaron por aclarar que, en realidad, la mujer no identificada habría actuado por cuenta propia), colgaban pancartas con las palabras «Abolish I.C.E (Eliminar a la Policía de Inmigración y Aduanas) de manera pacífica para denunciar el severo camino que habían tomado las legislaciones. El verdadero gesto de parte de los miembros del colectivo, estaba en realizar el acto el 4 de julio, día en el que se conmemora la independencia estadounidense, y una fecha muy fuerte para el turismo a los pies de la estatua. Se estima que durante las celebraciones del día de la independencia, cerca de 20.000 personas visitan el histórico monumento.

Mejor aún para atraer la atención de los medios, la mujer decidió escalar alrededor de las 3 de la tarde, hora local.

La voz se esparció rápido. Había alguien escalando por los pies de la estatua. Oficiales del Departamento de Policía de Nueva York llegaron hasta el lugar y lograron subir donde se encontraba la mujer. En un vídeo tomado desde un helicóptero se la ve tranquila, de estómago y moviendo los pies. 

CNN

Después de lograr acercarse a la toga de la estatua, los policías intentaron convencer a la mujer de que bajara. Pero ella, seria y decidida, le aseguraba a los oficiales que no bajaría voluntariamente hasta que fueran puestos en libertad «todos los niños» que han sido separados de sus padres al cruzar la frontera sin documentos.

Fueron casi tres horas de negociaciones entre la policía y la mujer. Sin lograr resultados satisfactorios, los uniformados decidieron rodear la estatua y poner una escalera del otro lado. Dos de los funcionarios se pusieron arneses y subieron hasta la plataforma, donde la mujer seguía contemplando las consecuencias de su exitosa intervención. Una vez arriba, el trabajo de los policías fue relativamente sencillo. Caminaron rápidamente por la base de la estatua, sobre el observatorio, y uno se abalanzó sobre la mujer, inmovilizándola. Finalmente, fue a la fuerza que lograron bajarla.

CNN

Pasadas las 6.30 de la tarde, la mujer fue puesta a disposición de la justicia. A pesar de haber resultado en manos de los oficiales, y que su manifestación duró apenas unas horas, logró llegar a todos los medios tanto nacionales como internacionales. Ahora, sus fotografías y la consigna de su lucha dan la vuelta al mundo. El debate sobre la inmigración ha tomado otro matiz con esta intervención. No todos los días una persona escala el símbolo máximo de la libertad de una nación entera. Un emblema: lo primero que veían todos los refugiados de las películas llegando a la Gran Manzana, sabiendo que Estados Unidos era el lugar donde encontrarían esa calma que tanto anhelaban.

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