Por Andrés Cortés
24 noviembre, 2017

«La visión se desvaneció y advertí que mis manos, pies y costado estaban perforados y sangrando profusamente», narró el padre Pío cuando los estigmas marcaron su piel para siempre.

Los estigmas continúan siendo un gran misterio a día de hoy que la ciencia no ha podido explicar. Estas marcas inexplicables que presentan una forma de lesión imitan a las heridas que Jesus recibió durante su tortura.  San Francisco de Asís es considerado el primer estigmatizado de la historia, pero luego vinieron muchos.

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No obstante, no todas las llagas tienen un simbolismo tan profundo. Las que sí las tienen son «las cinco llagas»: perforaciones en pies, manos y la herida de la lanza en el costado del cuerpo. Algunos también añaden una herida en el hombro, que correspondería al peso de la cruz que cargó Jesus.

Louise Lateau portaba un estigma cuyo efecto era tan potente que inutilizaba por completo su brazo derecho. También tenía estigmas sobre la espalda, en forma de latigazos.

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El padre Pío fue otro de los grandes personajes de la historia que presentaba estigmas y diversas fotografías atestiguaban estos hechos.

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Otra mujer que también presentaba estos inexplicables hechos fue Teresa Neumann, quien de un día a otro apareció con todo el cuerpo lleno de estigmas. Cuando todas estas marcas se presentan de manera simultánea se habla de estigmatización completa.

Uno de los pocos casos de estigmatizados completos fue Catherine de Ricci, quien durante 12 años vivió con las cinco llagas, la corona de espinas y el estigma del hombro.

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Como mencionábamos anteriormente, el caso de Francesco Forgione, mejor conocido como el padre Pío fue uno de los más emblemáticos y se constituyó un enigma viviente para los médicos y especialistas hasta el día de su muerte en 1968.

Francesco ingresó a los 15 años al monasterio y en 1915 sufrió de una experiencia que lo marcó de por vida: Tuvo una visión de Cristo mientras se encontraba arrodillado en un banco de una iglesia. «Sentí como si me fuera a morir… La visión se desvaneció y advertí que mis manos, pies y costado estaban perforados y sangrando profusamente«, detalla el libro «Grandes Misterios del Cristianismo» de José Gregorio González.

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A pesar de que el entonces joven intentó ocultar sus heridas, le fue inútil. Los responsables del monasterio lo pusieron bajo cautela de autoridades médicas para que intentaran dar una explicación a sus heridas.

De modo unánime, reconocieron que estas atravesaban completamente sus manos y que «desprendían un olor agradable» sin contar que ningún tratamiento sirvió para curarlas. Realmente no existía una explicación para el suceso.

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Una de las principales características que diferencias los estigmas de lesiones naturales es que estos no sufren de procesos de infección, así como tampoco pueden curarse. Generalmente sangran de forma clínica y experimentar mayores procesos de dolor o desangramiento en festividades religiosas.

Sin lugar a duda este es uno de los fenómenos más sorprendentes que se puede apreciar y quizá lo más llamativo es que no poseen una explicación científica.

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¿Enfermedad, fenómeno psicológico o símbolo divino? ¿Qué crees tú que significan los estigmas?

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