Por Maximiliano Díaz
30 mayo, 2018

Todo gracias a una persona que nació hombre, se convirtió en mujer, descubrió que no se sentía identificado con nada, y decidió hacer un cambio en la legislación.

Si salimos a la calle a pedirle a desconocidos que nos hagan un ranking sobre los temas más controvertidos de esta época, tenemos por seguro que la revolución del sexo y del género estarían dentro de esa lista. En todas las mesas, conversatorios, universidades, trabajos y gobiernos se habla sobre temas como homosexualidad, bisexualidad, transexualidad, intersexualidad y, por supuesto, la inclusión es la capa que recubre todos estos conceptos a la hora de hablar de ellos.

Visionaros, y buscando acoger nuevas ideas, orientaciones y modos de vivir la sexualidad y el género, una serie de Estados se han decidido a legislar para abrazar a quienes no se sienten identificados con esa oposición binaria de hombres o mujeres heterosexuales. Y esta vez fue el turno de Holanda.

AP

Una breve historia

Leonne fue inscrito por sus padres como un varón en el año 1961. Desde entonces, el ciudadano que potenció el cambio se mantuvo como un hombre. La historia se mantuvo igual durante 40 años. Sin embargo, el año 2001, se dio cuenta que algo dentro de él había cambiado. Ya no se sentía (quizás jamás se había sentido completamente) un hombre. Decidió solicitar un acta oficial para que el Estado la reconociese como una mujer. Tuvo éxito. Sus papeles mostraban un nombre nuevo que debía ser reconocido por todos. Hace 17 años, la identidad intersexual comenzaba a adquirir algo de fuerza (y si no era fuerza, era visibilidad). El caso se hizo mediático y parecía que la historia tenía un final feliz, pero ella no estaba completamente conforme con el resultado.

Buscando representar a todas las otras personas que se sintieran como se había sentido ella en algún momento, también pidió al tribunal y a los jueces que lo componían, que reconociesen un tercer género: el neutro. Uno para aquellos que no se sintiesen identificados ni como hombre ni mujer. La solicitud se archivó y comenzó a discutirse muy lentamente. Finalmente, el lunes decidieron darle la razón. Los jueces señalaron que no encontraban ningún problema con otorgar esta nueva identidad a quien la solicitase. Según ellos, sin este recurso:

“[No tendría derecho] a su autodeterminación personal, autonomía y privacidad”.

iStock

Al fondo de Leonne

A pesar de sonar como algo sencillo en el lenguaje del periodismo y los tribunales, el tema se convierte en algo mucho más profundo cuando hablamos de la sensibilidad de las personas que no se sienten identificadas con nada establecido. A pesar de que la historia de Leonne fue bastante mediática, y aceptada sin rechistar por varios elementos importantes que componen la sociedad holandesa, Leonne contó en una entrevista por la radio el largo y arduo proceso que le significó que el tribunal lograse reconocer al género neutro.

En sus declaraciones, comentaba que jamás se sintió bien ni como hombre ni como mujer. Contó el caso de sus padres, quienes lo inscribieron como varón porque pensaban que, así, la vida sería más fácil para el bebé que acababa de nacer. Los informes médicos de su nacimiento no daban ninguna claridad sobre el sexo, pero en una sociedad como la nuestra, crecer siendo hombre es mucho menos terrible que hacerlo como mujer. Pasaron los años, y Leonne nunca logró identificarse con los hombres ni con los modelos que estos proponían. Aseguraba estar bajo la identidad incorrecta. Lleno de dudas, decidió comenzar un largo proceso de cambio. Una serie de diversas operaciones la hicieron verse y sentirse como una mujer. Por sus solicitudes legales, el registro de su identidad cambió, pero seguía estando inconforme y confundida.

“No nos interesa” (Foto: AP)

Los tribunales y la sociedad

El nuevo fallo que reconoce la categoría de “neutro” significó un gran avance para modificar las leyes (incluso dentro de la fama permisiva y progresista que tienen los holandeses). Hasta antes de esto, la sociedad se continuaba rigiendo por una decisión del tribunal supremo que negó la misma posibilidad en el 2007. Hace 11 años, los magistrados consideraban que no estaban preparados como sociedad para un cambio de ese calibre. Pero ahora, aseguran, están listos para cambiar, y tienen toda la intención de ser generadores y partícipes en los cambios legales que pueden ofrecerle a las personas neutras. De acuerdo a declaraciones del grupo:

“Ya es hora de reconocer la posibilidad de un tercer género dada la evolución social y jurídica operada”.

“Baño para género neutro” (Foto: AP)

La constitución tampoco presentaba grandes dificultades a la hora de lograr un cambio de esta magnitud. Según su primer artículo, está prohibida toda clase de discriminación por la religión, la opinión política, la raza, o el sexo. A pesar de que la orientación sexual no estaba incluida entre estas consideraciones, el año pasado el nuevo Gobierno (uno de centro derecha) aseguró que también quería añadir otra disposición a la Carta Magna. Esta se trataría, justamente, de una prohibición a discriminar por la orientación sexual. El plan también tenía contemplada la paternidad múltiple, pensando en proteger a los niños que tuviesen más de dos progenitores. Para los holandeses esos dos temas son especialmente delicados, e incluso los partidos más cercanos al pensamiento conservador y de derecha se comprometieron a no hacer ningún llamado a sabotear esas votaciones, o a votar en contra de ellas.

Por otro lado, el colectivo LGBT holandés, director de importantes luchas y avances sociales en materia sexual y de género en el país, también dice estar contento. Su vocero asegura que van en una buena dirección, pero también tiene algunos reparos a la hora de considerar sentirse completamente adherente de la decisión de los tribunales. Lamentan que el fallo solo sea válido para las personas intersexuales. Según ellos, cualquier holandés debería tener el derecho a tomar esa opción.

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