Por Alejandro Basulto
28 julio, 2021

Sean Hunte, de 58 años, estuvo en cuidados intensivos la mitad de su internación en el Hospital de Norwich (Inglaterra). Se enfermó en enero, cuando se trasladó a un centro médico para recibir tratamiento por su diabetes y pancreatitis. Siendo población de riesgo, y después de tanto tiempo, sobrevivió.

Los días más difíciles de Sean Hunte tuvieron su inicio en enero de este año. Cuando este británico de 58 años se contagió con el coronavirus luego de acudir un centro médico cercano para recibir su tratamiento para la diabetes y la pancreatitis. Poco después de esa visita médica contrajo esta enfermedad, que hasta hace poco lo tuvo internado y postrado en el Hospital de Norfolk y Norwich en Gran Bretaña. Este hombre pasó tanto tiempo siendo atendido como un paciente más de esta pandemia, que su familia acudió al menos tres veces para despedirse de él para siempre. 

Familia Hunte | BBC

“Enviaron a esta consultora de cuidados paliativos a verme y ella me habló sobre el proceso, los diferentes medicamentos que usarían para ayudarlo a pasar (…) Le dije: ‘No estoy lista para verlo. No estoy lista para dejarlo ir”

– dijo Jennie, su esposa, a BBC

Sean es un profesor de Norwich, que luego de estar más de 203 días internados por el COVID-19, puede decir que sobrevivió. Y siendo población de riesgo, ya que con su diabetes y pancreatitis, tenía todos los pronósticos en su contra. Pero afortunadamente, contó con un equipo médico que nunca se rindió. Él muchas veces pensó que no sobreviviría e incluso los trabajadores de la salud le dijeron que estaba muy cerca de morir. Sin embargo, aún así, nadie en el hospital bajó los brazos.

Familia Hunte | BBC

“Sean estaba al borde de la muerte. Sufría una insuficiencia multiorgánica con un panorama muy sombrío dado que tenía dos enfermedades importantes, a saber, pancreatitis aguda y Covid (…) Frente a una batalla perdida, seguimos creyendo que podríamos ayudarlo”

– contó el Dr. Bhaskar Kumar, quien dirigió el equipo médico–

Durante su internación en el Hospital de Norfolk y Norwich, Sean Hunte tuvo que recibir siete operaciones debido a sus pancreatitis aguda. Al sumarse el coronavirus a los síntomas y problemas médicos que ya tenía por esta enfermedad, su situación no podía ser más grave. No por nada pasó la mitad de los dos centenares de días que estuvo en el centro médico en la sección de cuidados intensivos.

Familia Hunte | BBC

 

“Me sentí fatal, no podía moverme, no podía hablar porque tenía una traqueotomía (…) Tienes que ponerte una vacuna. Tienes que protegerte, proteger a tus seres queridos. Es demasiado”

– expresó Sean Hunte

Finalmente, después de mucho tiempo internado y habiendo sido dado en más de una ocasión como una futura víctima fatal del COVID-19, Sean logró salir del hospital el pasado viernes. Mismo día en el que instó a que las personas que no han sido vacunadas, que se inoculen lo más pronto posible. Él, un hombre que ama la comida y el baile, actualmente necesita ayuda para caminar, pero tiene la esperanza de que pronto podrá volver a las pistas.

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