Por Diego Aspillaga
23 julio, 2020

Para ser un genio que cambie el mundo se necesita mucho más que una mente brillante, y así lo demuestra la historia de Cristopher Langan, quien nunca triunfó en las ciencias a pesar de ser considerado más inteligente que los grandes genios de la historia.

El astrofísico británico Stephen Hawking murió el año 2018, pero su figura y legado aún resuena en el corazón y mente de miles de personas. 

El cosmólogo, reconocido por sus aportes a la comprensión de las singularidades espacio-temporales, el funcionamiento de los agujeros negros y por su terrible lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica, es a menudo reconocido como uno de los hombres más brillantes que nuestra sociedad haya producido. 

Esta notable carrera derivó tanto de la gran inteligencia de Hawking como también de su formación académica, su círculo de apoyo y su habilidad para debatir sus ideas: su coeficiente intelectual fue sólo parte de de su genialidad, no su rasgo definitorio.

Crónica

Y es que para ser un genio que inspire y convenza a los demás expertos con sus teorías, tener sólo un alto coeficiente intelectual no es suficiente.

Así lo demuestra el caso de Christopher Langan, a quien se le atribuye el título del hombre más inteligente del mundo. Su coeficiente intelectual es de 195 cuando el promedio está entre 90 y 110. Es incluso más alto Stephen Hawking.

Sin embargo, Langan, a diferencia de otros hombres brillantes, nunca ha podido vivir de su inteligencia e incluso es considerado un «fracasado» en el mundo científico.

Semana

Langan ha pasado gran parte de sus 67 años de vida trabajando como obrero de construcción, vaquero, granjero y como hombre de seguridad en un bar de Long Island, Estados Unidos, publicó Semana.

A pesar de que Langan lleva 21 años trabajando en su Modelo del Universo de Cognición-Teoría, inspirado por su admirado Hawking, con el que cree que puede demostrar matemáticamente la existencia de Dios, nunca ha tenido éxito en la academia.

Crónica del Quindío

En un reportaje en The Baffler, una revista de análisis cultural, político y empresarial, aseguraron que Langan se cree un marginado por los académicos elitistas, al creer que sus estudios son rechazados por su falta de formación, más que por el hecho de que su modelo no sea precisamente científica u original, publicó Semana.

En la revista Esquire, el primer medio que dio a conocer a Langan como el hombre más inteligente de Estados Unidos en 2007, habló de su pasado y el contexto en el que creció, y que según él, incidió en su fracaso profesional.

Según el mismo Cristopher, su inteligencia  fue evidente muy temprano en su vida. A los seis meses empezó a hablar, a los tres comenzó a leer y ya estaba en la escuela cuando otros de su edad apenas superaban el jardín de niños.

Archivo

Pero si bien su inteligencia se estaba abriendo paso, esta no pudo florecer debido a varios problemas como abuso físico, bullying y otros factores que lo alejaron del camino del éxito intelectual y lo pusieron en modo de supervivencia.

A pesar de esto, el joven logró retomar el curso en su adolescencia, tiempo en que aprendió por su cuenta sobre matemáticas, física, filosofía, latín y griego y parecía estar destinado a la grandeza nuevamente. Sus esfuerzos dieron fruto cuando obtuvo una beca para ingresar a la universidad, pero no resultó debido a lo que él cataloga como «una serie de eventos desafortunados».

Primero, asegura que llenó mal la solicitud por lo cual le fue denegada la primera beca. Luego, volvió a intentarlo, pero su carro se averió y no tenía dinero para repararlo. Tenía que caminar 24 kilómetros en la nieve todos los días para llegar a las clases o enfrentar el fracaso. Se fue por la segunda opción.

Multiplex

La última vez que volvió a una universidad, fue con sus propios recursos, pero no estaba a gusto. “Ahí estaba, pagando mi propio dinero, tomando clases de personas que obviamente eran mis intelectuales inferiores. Hasta hoy, no tengo respeto por lo académico. Yo los llamo acadummies. Así que supongo que se podría decir que ese fue el final de mi educación formal», dice.

Para el psicólogo, Malcolm Gladwell el éxito de una persona no solo depende de su inteligencia sino de múltiples factores.

 “Sin un título, Langan se dio cuenta de que no podía triunfar en el mundo académico. Ha escrito un montón de estudios sobre el origen del universo, pero nadie le toma en serio ya que no tiene estudios”, dice el psicólogo.

The Standard

Por esa razón, muchos lo consideran un genio incomprendido.

Sin embargo, otros simplemente lo ridiculizan, pues además de promover un modelo del universo que no ha sido probado por la ciencia, también deja en evidencia su carencia de inteligencia práctica, esa que se desarrolla a lo largo de la vida, y que marca la diferencia.

Para ser un genio que cambie el mundo se necesita mucho más que una mente brillante, se necesita perseverancia, humildad para aprender y mucha dedicación y así lo demuestra la historia de Cristopher Langan.

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