Por Constanza Suárez
7 septiembre, 2020

Maaike, de 43 años, tenía 9 meses de gestación cuando su pareja se contagió de coronavirus.

Maaike, de 43 años, estaba embarazada de nueve meses cuando su novia Holly Zwalf regresó del Reino Unido sin saber que se había contagiado de COVID-19.

Cuando Maaike se preparaba para su parto en marzo, se sabía muy poco sobre cómo el virus afectaría los nacimientos y esto, combinado con el hecho de que tenía fibrosis quística, resultó en que un equipo de varios expertos médicos se involucraran en el caso. Finalmente se sometió a un exitoso parto natural no cesáreo, según consignó Daily Mail.

Facebook Holly Zwalf

Posteriormente, el equipo médico informó a la pareja que habían hecho historia clínica al ser los primeros padres con coronavirus en dar a luz fuera de China. También fueron los primeros en el mundo en hacerlo de forma natural. 

Para la pareja, que lleva dos años juntos, estos acontecimientos inesperados ha sido el obstáculo más desafiante en su relación. 

Zwalf, que fue el decimoquinto caso de coronavirus en Queensland, Australia, detalló la experiencia en una publicación emotiva en su cuenta de Facebook.

“Desafortunadamente, debido a la falta total de apoyo de salud mental que se ofrece actualmente a los pacientes que dan positivo al COVID-19, lo que debería haber sido una celebración feliz terminó siendo tan profundamente traumático que nuestra familia quedó rota en lugar de estar eufórica”, escribió

Facebook Holly Zwalf

A fines de febrero, Zwalf viajó al Reino Unido para el funeral de su abuela cuando recibió la llamada telefónica de su pareja diciéndole que iba a comenzar un parto prematuro como resultado de un accidente automovilístico.

Dos días después de bajar del avión experimentó fiebre, pero se le quitó cuando fue a visitar a su médico unos días después. 

Maaike se vio obligado a dejar de tomar hormonas durante el embarazo y alimentar con el pecho al bebé mientras estaba en cuarentena lejos de su pareja durante un mes. 

Facebook Holly Zwalf

La ley de Queensland establece que las personas transgénero deben someterse a una cirugía de reasignación antes de que se cambie el género en un certificado de nacimiento.

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