Por Constanza Suárez
3 junio, 2020

La hermosa vista del monte Ijen ha cautivado a turistas durante siglos, pero en los últimos años, su mina de azufre ha causado controversia.

El complejo de volcanes Kawah Ijen, en Indonesia es famoso por su “fuego azul”que emerge de las grietas y alcanza temperaturas de hasta 600 grados centígrados. Una hermosa atracción que sorprende y hasta llaman “de los dioses”.

Sin embargo, la belleza esconde un cruel aspecto: a diario hombres arriesgan sus vidas para extraer el azufre tóxico al interior del cráter. 

Su día comienza con una caminata de dos horas para llegar al borde del cráter, con una elevación de alrededor de 2.800 metros. Luego, los hombres descienden abruptamente hacia el cráter, el más ácido del mundo.

Andrea Frazzetta

Todos los días, los mineros hacen el arduo viaje por las laderas de más de dos mil metros bajo la la oscuridad de la cubierta antes de descender otros 900 metros hacia el cráter, donde una red de tuberías de cerámica hechas por hombres canaliza los gases responsables de la precipitación del azufre elemental.

Envueltos en vapores tóxicos y calor, eliminan los bloques endurecidos y transportan cargas de 90 kilos por el cráter dos veces al día, ganando un promedio de cinco dólares por viaje.

Andrea Frazzetta

Durante la madrugada, cuando los primeros mineros comienzan su ascenso, cientos de turistas ya están cruzando los flancos de Ijen para presenciar sus icónicas llamas azules, que solo se pueden ver de noche. 

Su lago de cráter turquesa de media milla adquiere un resplandor misterioso en la oscuridad. Aparentemente hermosa, tiene un pH más bajo que el del ácido de batería, el lago ácido más grande de la Tierra, lo suficientemente cáustico como para disolver el metal.

Considerado una forma de turismo de patrimonio cultural, los recorridos mineros se pueden encontrar en todo el mundo desde África hasta Australia. 

LUCA CATALANO GONZAGA

“Los turistas parecen disfrutar narrando sus historias de supervivencia en situaciones aparentemente peligrosas, una actitud similar a la de otras recreaciones potencialmente peligrosas y deportes extremos”, explicó Michael Pretes, profesor de geografía de la Universidad del Norte de Alabama, en Annals of Tourism Research a National Geographic.

A pesar de las ventajas potenciales, los riesgos siguen siendo altos. Muchos mineros no pueden pagar equipo de protección como guantes y máscaras, o optar por renunciar a ellos porque dificulta su trabajo.

LUCA CATALANO GONZAGA

Según los Centros para el Control de Enfermedades, la exposición a corto plazo a niveles altamente concentrados de dióxido de azufre puede ser mortal, y la exposición crónica puede provocar dificultades respiratorias, obstrucciones de las vías respiratorias y una función pulmonar deteriorada.

LUCA CATALANO GONZAGA

A pesar de que el monte lljen es una hermosa e indomable atracción de la naturaleza, es una de los lugares más tóxicos donde puede trabajar un ser humano. Y nadie lo merece. 

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