Por Alejandro Basulto
6 julio, 2021

Hasta la fecha, 16 personas en situación de indigencia han recibido alimentación y otras atenciones en el Íbis, un lugar de descanso ideal para días tan helados. Habiendo todavía disponibilidad para que 14 hombres más.

El invierno ha afectado fuertemente a varios estados de Brasil. Uno de los más afectados es São Paulo, que ha sufrido una ola helada que por sobre todo afectó a la población que se encuentra en las condiciones más vulnerables. Como es el caso de las personas sin hogar, que al no tener cobijo ni las suficientes posesiones para sortear el frío que por sobre todo se hace notar más dolorosamente en las noches.

Ante las cuales, mucha gente en situación de indigencia tiene que soportar helados vientos y constantes lluvias en la intemperie.

Pixabay

Algo que rápidamente hizo que se moviera la Secretaría de Asistencia Social (SAS) en el Ayuntamiento de Osasco, para idear una manera de apoyar a la gran cantidad de personas sin hogar afectadas por la ola de frío. El invierno estaba alcanzado muy bajas temperaturas y si no se actuaba pronto, podría lamentarse tragedias, las que en el contexto de la pandemia del COVID-19, capaz que llegaran a ser aún más graves.

Fue entonces cuando la SAS decidió contactarse con el hotel Íbis, desde donde por segunda vez consecutiva, se ofrecieron a prestar sus instalaciones para recibir a quienes duermen en la intemperie.

EFE

De esta manera, 16 personas actualmente están durmiendo en este hotel, donde reciben tres comidas al día: desayuno, almuerzo y cena, y reciben toda la atención y cuidados necesarios para superar este frío invierno. Derivación que, por cierto, es realizada de acuerdo con acuerdo con la ocupación del Centro de Recepción de Rochdale Garden, en la Zona Norte, y existiendo un total de 30 plazas a disposición de quienes no tiene hogar.

Encontrándose instalado en una habitación, JL, de 56 años, uno de los 16 beneficiados hasta la fecha y quien fue uno de los tantos que perdió su trabajo en el 2020 producto del coronavirus.

Fernanda Cazarini / Visão Oeste

“Llevaba 5 meses en esta condición, porque la empresa para la que trabajaba, en Curitiba, como representante comercial, no aguantó la crisis y quebró (…) Ha sido un momento muy difícil esta pandemia. Ya no tenía los medios para pagar el alquiler y faltaba de todo: comida, material de higiene. Pero tengo la esperanza de que todo vuelva pronto a la normalidad. Estoy muy agradecido por este apoyo que me está brindando la ciudad. Nunca pensé que una ciudad haría eso. Demuestra respeto por el ser humano”.

– contó JL a Visão Oeste

Esto hombre de 56 años está divorciado y es padre de un hija de 29 años, que vive en Curitiba. Él al menos ya recibió las dos dosis de la vacuna contra el COVID-19 y espera aprovechar estos días de encierro por el clima helado para conseguir un nuevo trabajo en una empresa constructora donde pueda desempeñarse como consultor inmobiliario.

Todo gracias a un hotel que abrió sus puertas a quienes más lo necesitan, y el cual el año pasado ya había acogido a 71 personas en situación de vulnerabilidad entre los meses de abril y octubre.

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