Por Maximiliano Díaz
9 agosto, 2018

Brasil es el país que tiene la séptima tasa más alta en feminicidios del mundo. (Advertencia: las siguientes imágenes podrían herir sensibilidades.)

Las cámaras de seguridad fueron las que captaron la situación: un sedán blanco se estaciona fuera de un edificio en San Pablo, Brasil. El vehículo se detiene y se alcanza a percibir cierto movimiento, una inquietud, ahí dentro. Pero no pasa nada, sale del perímetro cubierto por las cámaras, y otra, interconectada por el mismo circuito cerrado, graba al auto entrando en el estacionamiento subterráneo del edificio. El auto se detiene en un espacio hecho para transitar y no para estacionarse. Aún en movimiento, el conductor se baja y abre, molesto, la puerta del copiloto. No hay sonido, pero se puede percibir que grita. Forcejea con alguien dentro del auto. Saca a una mujer.

Youtube/RedeTV

Un salto en el registro muestra, ahora, a la mujer con la espalda apoyada tras un pilar, en el mismo estacionamiento. El hombre camina impasible hacia el ascensor. Seguramente está convencido de que, llegado cierto momento, ella “recapacitará” e irá convencida hacia donde está él. Cuando logra darse cuenta de que ella no está interesada en seguirlo, él sale corriendo tras ella, evidentemente iracundo. 

Youtube/RedeTV

La parte más fuerte del vídeo los muestra a ambos en un ascensor. Ella es obligada a entrar a la fuerza. El registro es fuerte, muy chocante. Ella intenta librarse, pero no puede, él la mantiene cerca usando la fuerza. La empuja, tira hacia él, la bota al piso. La insulta, la agarra con fuerza, la toma del cabello y la saca violentamente del ascensor cuando llegan al cuarto piso.

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Eso es todo lo que se ve. Lo que se supo después, es que las mismas cámaras captaron, menos de veinte minutos después, a él bajando por el ascensor y recogiendo el cadáver de la mujer. Imágenes que, por supuesto (solo se necesita un poco de tino para darse cuenta) no fueron difundidas.

Todo sucedió hace menos de un mes: el 22 de julio, Luís Felipe Manvailer mató a golpes a Tatiane Spitzner, quien fue su esposa durante cinco años. Las imágenes fueron emitidas por primera vez el 5 de agosto por un noticiero local que se encontró con ellas accidentalmente. Desde entonces, no ha hecho más que esparcirse con fuerza por medios locales y teléfonos celulares. 

Youtube/RedeTV

Según el diario estadounidense The New York Times, el vídeo ha hecho mucho más que delatar el morbo de las personas por presenciar el registro de los momentos previos a un feminicidio: dio el espacio para generar un debate sobre la violencia doméstica en Brasil. Uno de los países donde más mujeres agredidas hay en el mundo. Casi un tercio de ellas asegura haber sido maltratada de alguna forma, y según una encuesta nacional que está bastante fresca en sus dígitos, pues se realizó apenas en 2017, más de la mitad de los atacantes eran o habían sido sus parejas.

Según Maria Laura Canineu, directora brasileña de Human Rights Watch, las imágenes desgraciadamente no representan nada nuevo: “El vídeo refleja justamente los niveles de violencia que hemos estado documentando”, asegura Canineu, y continúa: “Lo que Brasil debe aprender es que la mayoría de estos casos pueden prevenirse. Es muy inusual que un asesinato sea la primera ocasión en que haya violencia”.

En cuanto a Manvailer, él niega todos los cargos. Asegura que Spitzner saltó desde el balcón y se suicidó (esto, a pesar de que hay un registro de él limpiando sangre y escapando en su auto mientras llega la policía). El femicida fue capturado rápidamente, y actualmente se está llevando a cabo una investigación por el asesinato de quien fue su esposa desde el año 2013. 

Youtube/RedeTV

Hablar en un caso de abuso es difícil: las autoridades niegan que haya habido demandas o denuncias por violencia previos a este registro. Sin embargo, en el programa de televisión donde las imágenes fueron difundidas, una amiga de Spitzner dijo que con frecuencia la mujer tenía moretones en los brazos, y que poco antes de ser asesinada, le envió un mensaje de WhatsApp en el que decía que su esposo “la odiaba a muerte”. 

Luana Spitzner, hermana de la víctima, también se preocupó de iniciar una actividad para dar visibilidad y dignidad a las personas abusadas. Creó una cuenta de Instagram llamada “Todos Por Tatiane”, que ya suma más de 100 mil seguidores. En ella, Luana deja registrada una máxima: “La violencia deja huellas. No verlas produce feminicidios”. Esto, además, ha generado una enorme ola de campañas en redes sociales para acudir a los llamados de auxilio de personas que precisen de ayuda para salir de una situación de abuso, dando un especial énfasis en las mujeres que son golpeadas por hombres.

Esto último no es coincidencia ni una decisión antojadiza. Brasil es el país que tiene la séptima tasa más alta en feminicidios del mundo entero: suma 4,4 asesinatos por cada 100 mil mujeres (para poner números más palpables, hubo 12 feminicidios al día durante el 2017). Más del doble de lo que presenta Estados Unidos.

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