Por Luis Lizama
4 septiembre, 2020

La medida surgió de manera espontánea en la ciudadanía, siendo acogida por las autoridades. Quienes sufran este castigo, nunca más olvidarán su mascarilla. El país registra más de 7 mil muertos por COVID-19, no están para chistes.

La pandemia del coronavirus ha afectado a gran parte del mundo. Cada autoridad ha tomado medidas acorde a su población, algunas resultando más efectivas que otras. Indonesia fue un paso más allá, olvidando por un momento las multas e infracciones, para dar paso a una “terapia de shock”.

Quienes no cumplan y no utilicen el cubrebocas, serán castigados de una manera bastante especial: Metiéndolos por algunos minutos en un ataúd. Sentirán el miedo y, aunque no es una experiencia traumática, sin dudas que nunca más olvidarán ponerse la mascarilla. 

Indonesia registra más de 7 mil personas fallecidas a causa del COVID-19. Esto no es un juego. 

AFP

Precisamente hace algunos días contamos la historia de un mexicano que se negaba a utilizar el cubrebocas, acusando que el “mandaba su cuerpo” y que todo era una farsa. Su actitud le valió el repudio de muchísimas personas y autoridades, considerando que el país ha sentido la pérdida de miles de vidas.

Si eso ocurriera en Indonesia, aquel escéptico hombre ya estaría en un ataúd siendo castigado.

Lamentablemente la irresponsabilidad e inconsciencia ha sido uno de los grandes impulsores del coronavirus. 

AFP

Según reportan medios locales, lo ocurrido en Indonesia obedece a una medida que surgió de forma espontánea, que fue aumentando en popularidad hasta ser adoptada por las autoridades.

Todo comenzó cuando se acumularon las personas para hacer servicio comunitario, castigados por no usar el barbijo. Entonces, como una alternativa, los metieron al féretro por algunos minutos, para compensar el trabajo comunitario y bajo el asedio de las cámaras reporteras.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo

Dos de las personas sentenciadas aceptaron el trueque y se metieron al ataúd. Todos los asistentes debían contar hasta cien, cuando el tiempo acabara, el infractor quedaría libre.

“Mucha gente hacía cola [para el servicio comunitario], y sucedió que los funcionarios de Pasar Rebo trajeron un ataúd abierto. Así que les preguntamos a los infractores si querían entrar en el ataúd o esperar el servicio comunitario”.

Comentó Budhy Novian, jefe de la policía municipal de Yakarta.

Imagen referencial – Pixabay

Evidentemente que nunca más olvidarán el cubrebocas en casa, o se creerán rebeldes y desafiarán a las medidas contra el COVID-19.

Es una alternativa ante la irresponsabilidad, que los hará sentir por un momento lo que vive alguien contagiado.

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