Por Diego Aspillaga
5 noviembre, 2019

Helen tenía una bella casa en España, la que arrendó a unas personas que no le pagaron por el alojamiento, causaron graves daños e incluso la amenazaron de muerte cuando intentó desalojarlos. Ella creía que eran buenas personas.

Hellen France, de 46 años, vive en Inglaterra y está cansada de sus cielos grises y lluvias constantes. Buscando un cambio de aire, la mujer utilizó los ahorros de su vida para comprarse una casa de vacaciones en la soleada provincia española de Alicante, con la idea de mudarse eventualmente ahí.

Hellen France

Para generar ingresos extra mientras trabajaba, se contactó con la agencia inmobiliaria Compass Property Services, que la puso en contacto con unos inquilinos que parecían ser los candidatos perfectos para vivir en su casa. Con el dinero del arriendo y su trabajo, Hellen podría ahorrar unos años y cumplir su sueño de mudarse permanente a su casa en España.

Lo que Hellen no tomó en cuenta entre sus gastos fueron los más de 65.000 dólares en destrozos y cuentas impagas que sus inquilinos le dejaron.

Hellen France

Pisos rotos, muebles desarmados, amenazantes rayados en las paredes, cuchillos enterrados en los muebles. La hermosa casa que Hellen había comprado ya no existía, ahora era un basurero inhabitable que costará miles de dólares en reparar.

Hellen France

Según compartió la propia Hellen en redes sociales, los inquilinos que vivían en su casa «parecían buenas personas» en un principio. Pero pocos meses después estas «buenas personas» dejaron de pagar las cuentas de la casa y el arriendo a su dueña.

Luego de varios meses de deudas acumuladas, Hellen intentó desalojarlos pero no contó con el apoyo de la policía española ni de la inmobiliaria. Lo único que logró con el intento de desalojo fue hacer enojar a sus arrendatarios, los que comenzaron a destrozar su casa y enviarle amenazas.

Hellen France

«Invertí todo lo que tenía en la propiedad y recién ahora me di cuenta de que aquí, en España, los derechos de los inquilinos son mayores que los de los propietarios», afirmó.

Hellen France

«Me amenazaron, incluso dejando un cuchillo clavado en el sofá con una nota que amenazaba mi vida y la de mi hija», comentó la mujer, quien además generó un cuadro depresivo y ansioso por la situación.

Luego de una batalla de meses, los inquilinos del infierno al final fueron desalojados luego de que Hellen llevó el caso a los tribunales españoles, los que determinaron que debían dejar al propiedad.

Ya con su casa en sus manos, Hellen está recibiendo ayudas y donaciones de sus amigos y su comunidad para reconstruir la casa de sus sueños. Seguramente, la próxima vez que decida arrendarla, investigará exhaustivamente a los futuros inquilinos para no pasar de nuevo por esta pesadilla. 

 

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