Por Luis Lizama
7 mayo, 2020

La policía de Pittsburgh (Estados Unidos) lo encontró en su casa con disparos en la cabeza, el cuello, el torso y las extremidades

Las teorías sobre el coronavirus y todo lo que le rodea abundan por estos días. Muchas hablan de conspiraciones, otros de laboratorios o incluso de castigos divinos. Lo mismo ha ocurrido con el joven investigador médico Bing Liu de 37 años.

Según dicen sus colegas, estaba «a punto de hacer hallazgos muy significativos» sobre el COVID-19, en el Departamento de Biología Computacional de la Universidad de Pittsburgh. Fue encontrado en su casa con varios disparos en la cabeza y el cuello. Horas más tarde encontraron a su asesino en un auto, también muerto. Las teorías no se hicieron esperar.

Universidad de Pittsburgh

Nacido en China, el investigador trabajaba en la universidad como profesor. Su muerte ha alimentado toda clase de teorías, pero las evidencias hablan de otro tipo de crimen, de momento no relacionada con el coronavirus.

Tenía 37 años y un futuro prometedor, sus colegas así lo han dicho, lamentando su pérdida pues tenía muchos aportes para la batalla contra el virus.

Departamento de Biología Computacional (Universidad de Pittsburgh)

Hace pocos días fue encontrado en su casa con múltiples disparos en el cuerpo. La cabeza, el cuello, el torso y las extremidades, según explica el departamento de policía local a través de BBC.

El departamento de Liu:

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo.

Según explican medios internacionales, el asesino del joven fue encontrado no muy lejos de la casa de Liu, muerto por suicidio en su automóvil. Era ingeniero de software y tenía 46 años.

La policía ha dicho que ambos se conocían, a raíz de «una larga disputa sobre una pareja íntima».

Descartaron que el caso se tratase de algo relacionado con la investigación del COVID-19.

Bing Liu

Contradiciendo la versión de la policía, medios chinos y otros internacionales han deslizado teorías conspirativas, donde explican el asesinato como una consecuencia de la investigación de Bing.

Lo cierto es que se trata de una vida humana, que además aportaba grandes antecedentes en esta lucha contra el COVID-19. La investigación todavía está en curso y podrían aparecer nuevas direcciones.

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