Por Alejandro Basulto
26 noviembre, 2019

Una grabación en la ciudad, demuestra que tanto trabajadores como clientes, siguen con su día a día de manera normal. Solo necesitaban botas de agua y su conocido apetito.

Las inundaciones en Venecia han alcanzado niveles históricos. Un innegable efecto del calentamiento global que está causando millonarias perdidas a esta importante ciudad sobre un lago. Con más de un 85% de la población afectada por esta inundación originada por una tormenta, y con estructuras dañadas, entre ellas, algunas tan emblemáticas como la histórica basílica de San Marcos, esta catástrofe en uno de los centros culturales y turísticos más importantes de Italia y Europa, tiene a muchas personas preocupadas y con los ojos encima sobre lo que ocurrirá.

The Guardian

Y es que se trata de una inundación, de tal nivel, que no se veía algo así hace 50 años. Con inundaciones que han alcanzado una máxima de 1,87 metros, inundando todo tipo de infraestructura y al mismo tiempo, afectando todo tipo de empleo y trabajo en la ciudad. Un desastre natural de magnitudes gigantescas, ante el cual, el alcalde de la ciudad no ha dejado de insistir al gobierno para que le dé ayuda.

AP

Pero los italianos son un pueblo bravo. Descendientes de principalmente, los romanos, están acostumbrados a ser aguerridos y mostrar resiliencia ante las adversidades. La resistencia es una de sus cualidades, y saber defenderse también, por lo que ante situaciones graves como la que están pasando, han buscado distintas maneras para seguir adelante con su diario vivir. Si un «poco de agua» no detendrá a una ciudadanía que enfrentó a otras grandes civilizaciones en el pasado, convirtiéndose en el imperio más fuerte en su momento.

Como se puede observar en un video que subió Mauro Battocchi, quien es embajador de Italia en Chile. Grabación en la que se puede ver cómo a pesar de una inundación que llega hasta las rodillas, en un restaurante en Venecia siguen como si no ocurriera nada nuevo en su trabajo, atendiendo a clientes que también tiene sus pies bajo el agua. Nadie ni nada puede meterse con la exquisita comida italiana.

 

 

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