Por Moisés Valenzuela
4 diciembre, 2018

Una antigua superstición hace que la gente abandone sus hogares. Pero nada que un occidental no pueda soportar (y más con la cantidad de casas que regalan por estos lados…).

Cuando en muchos países un gran problema es que existen personas sin hogar y que se quedan en la calle, en Japón el problema es otro: muchas viviendas están deshabitadas y buscan quién quiera ocuparlas.

Sí, así como suena. ¿Buscas casa? En Japón te la regalan.

Inaka no seikatsu

8 millones de viviendas. Esa es la cifra aproximada de hogares que buscan huéspedes. Algunas por un precio módico, y otras simplemente por nada.

La iniciativa es parte de un plan gubernamental para abordar la crisis que viven algunos sectores del país. En 2013, según The Japan Times, en todo Japón eran más de ocho millones las casas abandonadas, la mayoría concentrada en áreas rurales o alejadas de la ciudad.

Inaka no seikatsu

Lo anterior derivó en la publicación de un listado de casas en “transferencia gratuita” en el sitio web Inaka No Seikatsu, donde puedes buscar si quizás hay una de tu agrado. Sólo te costaría pagar un par de impuestos y comisiones. Nada más: podrías llevarte una casa por ¥0 yenes, o $0 dólares, o $0 pesos.

Y bueno, si finalmente te decides adquirir una de estas propiedades, deberás agradecerlo a dos factores principales: el envejecimiento de la población y las supersticiones del país oriental.

Inaka no seikatsu

Para muchos, el creciente número de adultos mayores obliga a su retiro en hogares de acogida y el abandono de sus residencias. A ello, suman también que las creencias propias del país indican que es de mala suerte habitar un lugar donde alguien falleció o tuvo una muerte solitaria. Por eso, aumentan las viviendas abandonadas y también las casas que nadie quiere volver a ocupar.

Inaka no seikatsu

Sin embargo, a pesar de esta iniciativa, los expertos aseguran que la situación empeorará. El Fujitsu Research Institute cree que el número de viviendas deshabitadas aumentará de 8 a 20 millones para 2030, alcanzando un tercio de los hogares del país.

Digo, si no te decides ahora a ir a vivir allá, probablemente no sea la última oportunidad que tengas.

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