Por Diego Cid
3 noviembre, 2017

«Se quejaba porque trabajaba mucho y no pasaba tiempo con ella, así que me paré y me fui», declaró.

«Hasta que la muerte los separe» es la famosa frase que podemos escuchar en una boda, cuando nos damos cuenta de que han asumido un vínculo de por vida -o, en su defecto, hasta que el papeleo del divorcio finaliza y sean libres otra vez-. Sin embargo, este hombre encontró una focrma mucho más práctica de hacer esto realidad.

Criticable o no, su historia es bastante particular. El hombre de Birmingham, Inglaterra, se aburrió tanto de su esposa controladora que decidió salir corriendo de su casa (muy a lo Forrest Gump) y terminó escondiéndose en el bosque por 10 años.

Malcolm Applegate, hoy de 62 años, estuvo casado con su esposa por tres años hasta que, tras una discusión, se dio cuenta que no podía soportarlo más. Así fue como salió de Birmingham planeando llegar a Londres en bicicleta, pero un día olvidó asegurarla y se la robaron. Así fue como continuó el trayecto de tres semanas viajando a pie.

SWNS

«Estuve casado con ella, pero desafortunadamente fue demasiado. Primero la conocí en Eastbourne y nos casamos en Birmingham. Por tres años estuvo bien, pero mi trabajo como jardinero fue mucho para ella.

Me dijo que por qué no pasaba más tiempo con ella, y le dije que no podía porque la gente me recomendaba para trabajar. Entonces me paré y me fui, estaba aburrido porque teníamos demasiadas discusiones».

Malcolm Applegate.

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Luego Malcolm encontró un área en el bosque cerca de Kingston, al suroeste de Londres, y se quedó a vivir acampando en dicho lugar mientras trabajaba en los jardines del centro comunitario para mayores.

«Habíamos tres personas acampando. Solían ir conmigo al centro para tomar una ducha. Nadie sabía que vivíamos en ese lugar. No es muy conocido, nadie iría».

Malcolm Applegate.

SWNS

Malcolm pasó 10 años sin contactar a su hermana, quien lo buscó por todos los hogares y hostales tratando de dar con su paradero y lo presumía muerto tras tanto tiempo.

Cuando él encontró un nuevo lugar en un centro de Greenwich para vivir, le envió una carta. Ella lo llamó llorando y esperando reunirse nuevamente.

Malcolm desea seguir trabajando en jardines, pues fue lo que hizo durante 25 años y lo que ama como profesión. Dice que su matrimonio fracasó por eso, pues mientras más trabajo tenía, su esposa se enojaba más.

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