Por Alex Miranda
26 junio, 2018

De manera histórica, un magistrado resolvió que la mujer deberá pagar la millonaria suma que gastó mientras perduró el amorío, por tener «sexo por dinero y prometer amor falso».

Lo que te estamos a punto de contar no es un capítulo de alguna teleserie de moda, menos se trata del guión de una película, si no que se trata de la vida de dos canadienses que tomaron extraños caminos, porque a veces la realidad supera la ficción. Y eso es lo que les pasó a Jeanette Elvie Fletcher y Michael Alexander Norkum, quienes comenzaron su historia como el mejor de los romances, pero todo terminó en un encarnizado juicio. 

El pasado 1 de junio, el juez de la Columbia Británica, Dey Dley, dio su veredicto sobre la batalla legal que los dos protagonistas habían comenzado en octubre del año 2017. Según el fallo de Dley, Jeanette Fletcher deberá pagar a Michael Norkum el total de 1,3 millones de dólares canadienses -algo así como $970.000 dólares estadounidenses-, dando por cerrado lo que según él, es un caso donde: «El sexo por dinero, el oportunismo, el engaño y las falsas expectativas conforman el telón de fondo de este litigio».

Cómo inició todo

La historia comienza un día de julio, en el 2007. Michael Norkum, un empresario que actualmente tiene 65 años de edad, se dirigía al aeropuerto Pearson de Toronto. En el camino, decidió hacer un pequeño desvío para pasar por Landing Strip, un club de striptease reconocido por quedar cerca del destino de Norkum. Ahí conoció a Jeanette Fletcher (que hoy tiene 43 años), una bailarina erótica. 

Kevin Van Paassen / The Globe And Mail

Norkum se enamoró y al poco tiempo invitó a Fletcher a pasar unas vacaciones junto a él en Jamaica. Cosa a la que ella aceptó con la condición de que le diera 3.000 dólares como compensación por el dinero que la bailarina dejaría de recibir en su trabajo diario por culpa de este viaje. Meses después, Norkum dio un paso más grande e incluyó a Fletcher en la nomina de su compañía -dónde ella no cumplía ningún rol realmente- por lo que se le pagaba un salario mensual de 10.000 dólares. Según el documento del veredicto, con eso buscaba asegurar la disponibilidad de Fletcher a toda hora.

La relación se tornó seria rápidamente, la pareja terminó realizando un total de 49 viajes, todos a hoteles lujosos y en primera clase. A todo eso hay que sumarle otros regalos para la bailarina, por ejemplo: relojes de $100.000 dólares o incluso autos de marcas caras. «El señor Norkum pagó todos los gastos y llenó de lujos a la señora Fletcher», escribió el juez. Fletcher estuvo un tiempo hablando con Norkum de que ella quería tener un hijo por fecundación in vitro, hasta que en 2009 tuvo gemelos y se mudó a Vancouver,  compró una casa y siguió recibiendo el sueldo de la empresa de Norkum. Y como si todo esto fuera poco, él le pagó a ella múltiples reparaciones en la casa, aparte de comprarle otra propiedad en la ciudad natal de Fletcher. La inscribió a nombre de ella.

AP

«Lo veía como una billetera o un suggar daddy«

Según el mismo documento legal, la extraña relación se acabó en 2016, cuando Norkum se enteró de que Fletcher veía a otro hombre desde el años 2006 -un año antes de que se conocieran-, además de enterarse que el individuo es el padre biológico de los hijos de Fletcher. Ante la situación, el juez Dley dictaminó que a pesar de que Fletcher si guardaba sentimientos románticos hacia Norkum, ella veía toda la situación más como un negocio que como una relación amorosa.

«La señora Fletcher veía al señor Norkum como una billetera o como un sugar daddy«, escribió Dley.

Para los no familiarizados con el término sugar daddy es un termino en inglés que se usa para definir a un hombre maduro que se ofrece a mantener, con regalos o dinero a una mujer más joven a cambio de compañía y favores sexuales. 

Y al final, como decíamos al comienzo, el juez dictaminó que Fletcher debía devolver a Norkum 1,3 millones de dólares, monto que toma en consideración la remodelación de la casa y la propiedad extra que le compró a ella, sin embargo, el monto no incluye $650.000 dólares adicionales que el empresario pedía de vuelta, ya que el juez determinó que ese dinero era por los viajes, joyas y automóviles, cosas que son considerados regalos y que por lo tanto no son reembolsables. Al ser contactados por los medios, los abogados de Flecther se negaron a dar declaraciones, y tampoco se sabe si apelarán o no. 

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